Si estás ocios@, al final de esta página puedes entretenerte con los rinconcitos que a mí me entre-tienen encandilada



06 marzo 2007

Y a petición de la afición...

Y a petición de la afición...

... aquí va una selección de culitos, diez traseros, una decena de posaderas. Las hay personales y de otras personas. Culos reales e inventados. De carne y de porcelana.

Son culetes redondos, sonrientes, respingones, simpáticos, con ganas de haceros
soltar unas muecas y alegrar este rato vuestro frente al ordenador.

¿Cuántos de ellos creéis que pertenecen al mapa de mi anatomía?





¿Uno? ¿Dos? ¿Tres...?

Pues ¡Hala! Ahí os dejo, con el culo al aire. Yo ya me iba...
... a la una...
... a las dos...
... y ...
¡a las tres!

01 marzo 2007

(Sin título)


Hoy sólo quiero ser

el bálsamo

para tus heridas

y la mano

que vierta

de poco en poco

la arena

del tiempo

que necesitas.

21 febrero 2007

Hace 12 años...





... ahora...



¡¡¡Cuánto ha crecido!!!

Ha sido en un soplo, visto y no visto.

Todo empezó al final de una primavera y han sido no sé cuantos veranos, y otoños e inviernos... tantas caricias, amores, despertares juntos, cuentos en la cama, canciones susurradas en sus orejitas, abrazos, besos y arrumacos...

Tantos caídas de bicicleta, de dientes, de la cama, en el parque, en el campo de fútbol...

Cuando nació y le vi, pensé que nunca amaría a nadie tanto como a él, lo que sentí al abrazarle fue... no os lo puedo contar, hay que inventar las palabras, no existen adjetivos...

Cada día cuando se va a la cama le digo "hoy te quiero el día que más de mi vida", y sin saberlo, cada día le miento, porque al día siguiente le quiero más y no sé ni cómo puede ser.

Y hoy miro sus zapatillas y son como las mías; las mías como las suyas:

¡¡¡Calzamos el mismo número de pie!!!

La próxima lluvia se llevará su niñez y su adolescencia asomará con luz, como el sol.

Espero saber estar allí, a su lado, como hasta ahora, comprendiéndole y animándole y amándole.


(Ahora me voy al gimnasio y tengo una gran variedad de zapatillas para ponerme... ¡aysss!)

14 febrero 2007

Te quiero



¿Te he dicho alguna vez que te quiero...?

Pues te quiero.
Y no desde hace unos días; ni siquiera desde hace unos meses. Realmente te quiero desde hace mucho tiempo. Desde que naciste en mi imaginación, desde que eres mi sueño, desde que pensé que serías la caricia que rozaría mi cuerpo.

Pienso en ti y me siento bien.
Te siento y sueño.
Cierro los ojos y te encuentro.




Beso de amor,

01 febrero 2007

Haciendo cuña

Mi profesor

Y nevó.
Y las pistas se cubrieron con el manto blanco que invitaba a disfrutarlas.
Y allí llegué yo.
Era mi primera vez. Esquí de fondo.
Eso sí, con profesor particular. ¡Menuda gozada!
El bosque, tranquilo hasta mi llegada, comenzó a despertarse, más que nada, por los gritos que yo daba. Supongo que era una mezcla de muchas sensaciones: el esquí en sí mismo, el miedo, la excitación, mi tentadora risa, tener delante mío el culo más perfecto de todos los dominios, con esos movimientos tan sumamente armoniosos..., era como verlo danzar sobre nata.
Creo que nunca llegaré a hecer esos movimientos con mis esquíes, pero la verdad que es algo que no me preocupa en absoluto.
El interés de que yo esquíe, es precisamente él.
Os contaré el mejor momento del día.
Es uno de esos momentos que creo que nunca se va a borrar de mi memoria, aunque formatee mi mente alguna vez.
Intentaba seguir la técnica que él me había explicado pero de repente llegó una bajada. Tenía que hacer una cuña amplia e ir frenando, pero llegó un momento en que no podía controlar la velocidad, me invadió el miedo y me colé entre sus esquíes, por su espalda. Me así a su cintura y él abrazó mis manos y bajamos esquiando, yo dentro de él (por una vez era al contrario, ja ja), disfrutando del paisaje, de él...



No me había sentido tan protegida desde que estuve en el vientre de mi madre
Creo que me encanta esquiar...

23 enero 2007

Tanto que...


Deseo emborracharme de ti...
...y comerte tanto, que tu sabor se mantenga en mi paladar hasta volverte a ver...
...mirarte tantas horas seguidas, que tu imagen se grabe en mi retina y pueda dibujarte con tu ausencia como modelo...
...conversar tantas horas contigo, que mis oídos no olviden el timbre de tu voz...
... acariciarte tanto, que mis huellas dactilares sean las marcas de tu piel...
...abrazarte tantos momentos, que tu aroma se convierta en mi perfume...
...beber tantos besos tuyos, que llegue a embriagarme de ti...
Quiero amarte tanto
que tengan que
quitarme los puntos
por exceso de amor.

17 enero 2007

¿Por qué llora el sauce?


¿Por qué llora el sauce?

Será que los asesinos quiebran las treguas,
que el planeta se asfixia de calor y los inviernos ya no necesitan bufanda,
que los políticos vomitan mentiras e incumplen propósitos,
que su amada le faltó el respeto,
que ve morir a miles de niños con sus mocos como único pan,
que nuestros dirigentes se corrompen y desvían sus lágrimas permitiendo las barbaries,
que torturamos animales para comernos sus hígados y lucir sus pieles,
que enloquecemos en las rebajas mientras los otros se ahogan en le Estrecho,
que ve cómo el bruto pega a su mujer porque se siente un mierda ante la vida,
que hemos borrado el significado de la palabra piedad en nuestros diccionarios,
que ve cómo se aburren nuestros niños bajo lluvia de juguetes,
que no sabemos sentir con nuestro corazón sin antes censurarnos con nuestra mente...


¿Qué será?

¿Por qué llora el sauce?

03 enero 2007

Dicen que no hay nieve...

Dicen que no hay nieve

Pero alguno se desliza de maravilla por mis valles

Escala montes coronando mis cimas con dulzura



Atraviesa parajes regodeándose en mis dominios


hundiendo sus huellas

con el tacto preciso para preservar mi naturaleza


Hace deporte convirtiéndolo

en el descenso más delicioso del día


Sabe conjugar el ocio con el cariño

y el tiempo verbal que modela

se convierte en música


en la vibración oportuna

para transmitir energía


esa energía que me da vida

y que me hace adorar


los deportes de aventura.

20 diciembre 2006

Mis deseos... (por pedir que no quede)





Ordenaré mis anhelos en maletas,
limpiaré la morada de mis sentimientos
y vestiré de rojo mis deseos en Nochevieja
y con ellos bajo el brazo
saltaré desde el último segundo del año
al primero del siguiente
como una piedra que es lanzada al agua,
describiendo círculos concéntricos en la suerte
para que lo que pido para mí
se extienda también a vosotros,
porque os quiero.

Deseo seguir aprendiendo a amar,
pero ahora de forma más consciente,
amar de verdad, desde adentro y sin esperas
saber desarrollar el altruismo del amor.

Aprender a vivir en paz
y disfrutar de todo
pero sobre todo, de nada.
Saber ser feliz cuando tenga
y cuando carezca.

Disfrutar hoy de ti como si mañana no existiera
y creerme todo esto que digo.

Deseo aprender a ser sincera conmigo misma
para no caer en la tentación
de mentir con palabras preciosas.

Deseo que los minutos no tengan
ni más ni menos segundos de los que tienen
que mi reloj siempre tenga un tic tac melodioso
sin prisas ni letargos.

Deseo que el optimismo y el positivismo
oxigenen mi sangre
y me permitan no desarrollar enfermedades.

Deseo la felicidad de mi niño querido,
mi ángel, mi muñeco, mi sonrisa, mi gasolina, mi azúcar…
Y la de mi familia.
Y la de mis amistades,
sobretodo
la tuya Nuse y Fantasía y Princesa y Mar...
Y la tuya, protagonista de mi película de amor
que regalas brillo a cada uno de mis días desde que te conozco
y colaboras en que vivir sea para mí
la asignatura más bella por aprender

Un beso con deseo de felicidad también para todas y todos los que me leéis en este rinconcito de amores, sentires y pensares.
Feliz Navidad

19 diciembre 2006

Danzando sobre las aves


Son más de las cinco de la tarde.
El sol tiene frío y recoge sus rayos por el horizonte para dormirse hasta el día siguiente, pero mientras se pone el pijama su luz me permite disfrutar de una estampa preciosa que se repite cada atardecer.
Miles de pájaros regresan a sus nidos para resguardarse de la gélida noche.
Eligen un bosque cercano a un viejo hospital de mi ciudad.
Yo estoy sentada en mi coche y, al mismo tiempo que suenan los acordes de un tema de Vangelis, comienza el espectáculo.
Los coletazos del sol que se despide de hoy tiñe de rojos el cielo y, como una obra de puntillismo, aparecen los protagonistas navegando por el aire.
Son bandadas muy numerosas de estorninos que dibujan nubes en mi horizonte, nubes que se alargan, se encogen, vuelan como con plomos, rápidas, suben y caen en picado…
Todos los miembros danzan al mismo compás.
¿Cómo es posible que ninguno se equivoque?
El número acrobático está servido, es perfecto. Estoy gratamente embobada.
Sobrevuelan el bosque dormidero, marcan sus territorios, se relacionan y juguetean antes de ir a la cama.
El taxista de lluviosas noches de cine me regaló este domingo la entrada para esta función.
Hoy, cauta, he tomado asiento en primera fila.
Os invito a que hagáis lo mismo. Elegid el rincón apropiado de vuestra ciudad, dejad vuestra mente libre e id a volar con ellos. Posad vuestro cuerpo sobre una de las bandadas. Seréis mecidos sobre los árboles, contorneándose vuestro cuerpo, como virajes realiza la bandada.

14 diciembre 2006

Sin ti ... tulo



- Es ahora, a las diez y media; tengo poco tiempo pero muchas ganas de ti. Cuando subas, hazlo de puntillas, como entre nubes, sin molestar. Los chicos están en clase.
- (...)

Y entre tanto, yo, agitada, nerviosa. No oigo sus pasos, pero ya siento su aroma a deseo. Le espero tras la puerta, espiando por el cristal vertical que roba la intimidad al aula.
Y por fin aparece.
Le hago un hueco de entrada y su boca aborta con un beso mi saludo de bienvenida.
Apenas atino a cerrar con llave para sentirme a salvo del mundo. La fiera está dentro conmigo y lo único que deseo es ser devorada.

Sin morir el beso que me está dando, me desabrocha dos botones de la blusa abriendo paso a la mano que irrumpe en mi pecho que le espera turgente y ansioso de ser acariciado, besado, lamido.

El lugar de nuestro encuentro aumenta mi deseo mezclándolo con el morbo que desprende la estancia.

Nuestras bocas parecen no haber comido en días y los besos se mezclan con mordiscos, relamiendo las lenguas, todos los recovecos de nuestro rostro.
Mi sexo se contrae y se humedece preparándose para albergarle en unos instantes.
Le deseo.
Noto el suyo duro, aspirante de libertad y explosión de gozo.

Su lengua inicia el descenso por mi cuello para llegar a coronar mis pezones con los que juega entre salivas mientras me empuja contra la pizarra que hay en la misma entrada.
Mi espalda desdibuja las palabras con las que apenas media hora antes enseñaba rimas a mis niños y los versos dejan lugar a la silueta de mi cuerpo.

Su boca sigue el excitante trayecto hasta llegar a la altura de mis caderas. Me abre la falda e introduce su mano en mi braguita. Mi cuerpo se estremece por completo y convulsiona de placer.
Aprovechando este gesto mis manos desabrochan su pantalón. Me dejo caer en una sillita de la clase y me entretengo en acariciar su sexo oculto por la ropa interior. Lo dejo al desnudo para, en breve, albergarlo en le calor de mi boca que lo succiona con pasión. Entra y sale de ella. La punta de mi lengua juega por todo su mapa, lo beso, lo devoro de nuevo, lo aprisiono entre mis labios, lo mordisqueo...
Entonces oigo cómo una lluvia de papeles cae al suelo en el intento de convertir mi mesa de profesora en un lecho perfecto.
Me coge entre besos y, tras tumbarme sobre ella, de una embestida se introduce dentro de mí. Se detiene y me mira.
Mi sexo parece poder explotar. Confunde el dolor del ataque con el placer del amor.
De repente me comienza a hacer el amor como si me desflorase por primera vez, con ternura, sumergiendo su mirada en mis ojos, navegando en mi sexo, acompasados, siguiendo el oleaje de nuestra pasión.
El mar se embravece, sube la marea y, en el intento de conseguir la cresta de la ola, me bautiza por dentro con el nombre del amor, del gozo, de la pasión.
Mi cuerpo responde al unísono y en su manifestación de placer lanza al suelo un bote con pinturas que todavía habían sobrevivido a este maremoto esparciéndose por el suelo en un arco iris de color.

Suena el timbre de cambio de clase. ¿O es el sonido del despertador?

PD: Para ti, cosita mona

12 diciembre 2006

...bal......buceando...



besos buscando boca

boca bebiendo besos

bacanal bañado en bálsamo

brindo el broche de tu bocado

bajando a la bóveda
donde brillan las brasas de tu bulbo
que me baila y me bautiza

05 diciembre 2006

Fantasías e ilusiones...


Y llegó el día.

Hoy pongo en la maleta mis ropas y mis ganas. Tan llena va de ellas, que necesito sentarme encima para cerrarla. La echo al coche y con la mano deposito un beso en la cerradura de mi hogar. Lo dejo por cinco días y lo cambio por el de Fantasía.

¡Qué ilusión volverla a ver!
Tantas horas para compartir, para reír, para charlar, para soñar... ¡estoy emocionada!

Me espera un viaje largo. Escuchando la radio bajo la ducha me advertían esta mañana que echase las cadenas al maletero, pues la nieve quiere hacer su aparición por esas tierras de Dios donde voy a morar estos días.

Y a mí me da igual que nieve o que llueva... sólo quiero llegar, abrazarla... tan fuerte, que me la comeré a besos...

Mientras las ilusiones se van cumpliendo, procuraré que la fantasía revolotee siempre cerca de mí.

Fantasía... ¡sal al zaguan, que ya llego...!

¿Oyes mis pasos y mis risas?

04 diciembre 2006

Tengo carta...


No hace frío pero tampoco calor. Un sol algo agotado me acompaña entre calles y llego a casa.
La sombra de los árboles que vigilan el camino no me hacen falta hoy, pero ellas se intercalan entre la solana dándome la bienvenida a casa después de la jornada laboral.
Mi estómago me recuerda que se acerca la hora de comer y acaba encogiéndose del todo cuando abro el buzón que dispuse a la entrada de mi nido, sujeto sobre un poste y con cabida para albergar cuantas misivas quieran enviarme, y la veo.
Distingo su caligrafía entre las otras cartas y el remite me confirma su procedencia. Ha viajado entre puertos para repicar en mi buzón.
Mi ritmo cardiaco se acelera.
Lanzo el resto de las cartas a una mesita que hay a la entrada y con un taconazo cierro la puerta tras de mí.
Rompo el lacre que protege el lazo y mis ojos se zambullen a un mar en el que me siento flotar, libre, sin gravidez.
Le siento cerca. Ha viajado hasta mí transportado sobre sus letras, regalándome su amor envuelto en palabras.
Lo recojo y lo albergo en este corazón que late más deprisa de lo habitual.
Un suspiro guardando su carta en el sobre que la trajo hasta mí me devuelve a mi respiración relajada.
Y decido pasear mi día con sus sentires.
Me guardo su cariño en el bolsillo de mi pantalón y caliento la comida.
Hoy comeré canelones de mamá, un manjar para mi paladar.
Como él, un manjar para mi alma.

30 noviembre 2006

Privilegio


Hay personas en mi vida con quienes me une un vínculo tan maravilloso, y no precisamente porque ocupen un lugar privilegiado en mi corazón que, cuando pienso en ellas, pienso en vacaciones, soles y colores.

Una de ellas es la pareja recién estrenada de mi amiga la mexicana. Es un hombre que me infunde paz y cuya sonrisa y mirada van repletas de bondad.

El otro día cumplió años y a su casa fuimos todos a parar.
Además de estrenar año y pareja, ambos estrenaban nido.
Organizaron una fiesta entrañable en la que disfruté de lo lindo.

Mi felicidad aumenta cuando estoy rodeada de estos seres a los que quiero, así que cuando me reúno con mis amigos, soy inmensamente feliz.

No sé qué hormonas debe producir mi cuerpo cuando siente de esta manera, pero es una sensación muy placentera.
Ocurre que mi cuerpo experimenta una reacción especial: me apetece mucho reír, bailar, abrazar... me siento contenta y alegre.

Estuve tan sólo dos horas, pues me esperaban detrás de las montañas para una cita hermosa, así que fueron pocas, pero exprimidas al máximo. Compartí con todos mi felicidad y sus dichas.

A destacar la presencia de la mar profunda , ahora aprendiza de besos, del macarra de ceñido pantalón, mensajero del amor con su mirada, del taxista de noches de cine lluviosas y tormentosas, de la poeta del amor y del desamor y, como no, del que hoy es su gran muso.
A través del teléfono también compartió mantel con nosotros la fantasía ilusionada con habernos abrazado en persona.


A veces pienso que soy una mujer muy privilegiada. Otras estoy absolutamente convencida de ello.

29 noviembre 2006

Enseñando y aprendiendo...


Soy profe, seño de letras, sonidos y palabras.

Llevo de la mano a peques que se traban la mente con lápices y cuadernos, que se sienten náufragos en el mar de la lectura.

Ver sus bocas descifrando una palabra es la imagen de la dificultad.

En el aula creamos cuentos para el sonido de cada letra y sus comienzos en el apasionante mundo de la lectura dan el pistoletazo de salida con relatos inverosímiles donde las erres van en moto, las eles las miran, altaneras y espigadas, las eses les mandan guardar silencio mientras las jotas toman una pastillita para el carraspeo de garganta.

Les acojo como gallina clueca y les ofrezco útiles para un aprendizaje dulce y, espero, duradero.

Pero lo que realmente me siento es alumna.

Alumna de la vida, aprendiza de risas, discípula del mundo, de todos los sabios que a diario me entregáis pautas para respirar con calma.

Decido aprender cada día a vivir esta vida sin desalientos, miedos ni sobresaltos.

Pero a ratos me siento en pañales. Como mis alumnos, tartamudeo en el intento. Entonces, vosotros, sin propósito y sin tiza, me vais enseñando las palabras oportunas para que mi vida vaya escribiendo su relato con momentos de felicidad, amor, seguridad, paz,...

Aprendo de todos: del que me habla, del que me escucha, de vosotros, de mi hijo, del que me cede el paso...

De “ti” también

Gracias ;-)

27 noviembre 2006

Una tarde de domingo


Es domingo
su tarde tonta
sola
me encanta estar sola en casa
acompañada tan solo por música
a todo volumen
me hace sentir bien

la música y yo

elijo un disco
comienzo a cantar

mucha ropa y pocos armarios
el sábado compré uno
voy al dormitorio
tarde de traslado de ropa

abro el armario y de pronto
el amor cosido a retazos en papel
que duerme dentro de cajas
me llama

una caja, otra, otra
deshago el lazo
y las notas comienzan a salir

mil te quiero revolotean por la alcoba
otros te amo bailan entre las almohadas
el cariño de otro tiempo danza entre mis manos

recuerdos de amor
reliquias de cariño empaquetado
maravilloso haber sido amada
recojo el amor con mis manos
lo guardo en sus cajas
maravilloso saberse hoy querida

24 noviembre 2006

Llegaron los primeros fríos...


Llevo unos días en los que el 100% no es la definición de mi estado físico.
Anteayer me puse en pie y comprobé que mi cabeza no estaba bien. Un ligero dolor generalizado recorría mi cuerpo mientras las saetas del reloj corrían veloces a las ocho.
Una reunión importante me animó a darme la ducha pertinente que a buen seguro iba a despertarme. Delante del espejo me hice un bonito “Rembrandt” y me fui al cole. Cogí lo necesario y con un aspecto más que saludable, llegué a mi destino.
El tiempo meteorológico se había confabulado conmigo. Mientras las nubes exprimían un fino chirimiri, mi nariz hacía algo parecido.
Protegida del calabobos por una gabardina me abrí paso entre un centenar de profesores y, tal y como tomé asiento, mi nariz se taponó lo que desembocó en un tremendo dolor de cabeza.
Estaba en medio de la reunión y ligeros mareos me transportaban fuera de la sala. Era un auténtico peñazo de conferencia y yo comenzaba a tiritar. Estaba para meterme en la cama.
El sueño me amenazaba y la compañera que tenía al lado me sorprendió en varias ocasiones con los párpados cerrados. El silencio de los oyentes y el tono melodioso y poco entusiasta de los ponentes me servían en bandeja de plata la oportuna nana.
Un vídeo bastante colorista me hizo sobreponerme al sueño a pesar de que la siguiente ponente era auténticamente tediosa, carente de gracia e inteligencia pues se permitió escurrir entre los dedos un tema bastante interesante para acabar en nada.
Como siempre, la misma sensación: muchos euros a la basura gastados en minutas y dietas para ponentes y asistentes, reuniones desmadejadas y objetivos incumplidos.
Así es la administración pública, una mierda en muchas ocasiones.
Cuando llegué a casa hice por fin algo de provecho y me metí en la cama.
¡Una pena no haber tenido al lado una ‘bolsita de agua caliente’, de esas que siempre están a 36º y medio!
Me acordé de mi mejicana preferida y su frase más famosa:
“Hoy hace una día tequilero y cogelón”

21 noviembre 2006

Yo, de mayor,...


Mientras le daba la vuelta a la tortilla, ayer noche veía en la tele que hay en la cocina de mi casa un trocito de Operación Triunfo. Una musiquilla de Phil Collins me transportó muchos años atrás y giré mi cabeza hacia la pantalla. Un grupo de bailarinas medio horteras y bailarines amariconados bailaban al ritmo de la música y por momentos pensé:
Cuando sea mayor quiero ser bailarina de O.T.
¿Os imagináis lo divertido que tiene que ser trabajar bailando? La cantidad de endorfinas que se tiene que estimular en una jornada laboral... la cantidad de hormonas de la felicidad que se tiene que segregar cada día...
Nada, que ya lo tengo claro. Yo... bailarina de O.T.
PD: Ahora no tengo claro si era Phil Collins o quién narices era... Bueno, ¡qué más da!

17 noviembre 2006

Hay que ver...




El otro día escuchaba en la ducha:
las cincuenta personas más ricas del mundo cobran
lo que ganan no sé qué burrada de millones de personas pobres...
(Perdonad, pero no recuerdo la cantidad de millones,
era un número descomunal.)
El mundo siempre tan mal repartido...¡Una pena!

16 noviembre 2006

¿Cómo suena esa estrella?


Clic. Enciendo un foco del pasillo para que la primera luz del día no le dañe los ojos y su despertar no sea brusco.
Es el mejor momento del día para mí.
Aún no he abierto bien mis ojos, que voy a su cama y me siento junto a él.
Está calentito, plácido y profundamente dormido. Es perezoso como su madre, tremendamente perezoso, así que esta tarea del despertar nos lleva tanto tiempo como para llegar siempre tarde a nuestros quehaceres diarios.
Es todo un ritual. Mi tono de voz es el más dulce de toda la jornada que se abre ante nosotros. Mi voz tierna, el volumen suave y mis manos ávidas de dar caricias y arrumacos. Le beso en la cara. Apenas reacciona ante mis carantoñas, pues el sueño en el que está sumergido es aún profundo. Me meto en la cama junto a él e inconscientemente me hace un sitio y me abraza. Nos enroscamos bajo las sábanas y, aunque el tiempo pasa vertiginosamente a esas horas de la mañana, parece no importarnos. Le paso la mano por las piernas dándole cachetitos para que vaya desperezando, le hago cosquillas por los pies, le escribo cartas invisibles de amor en su espalda y comienza a despertar.
- ¿Cómo suena esa estrella, mamá?
- ¿Y la tuya, hijo, cómo suena la tuya? – le pregunto con la intención de entrar en su sueño.
Su silencio es su respuesta y continua durmiendo.
Me levanto. Subo la persiana y las caricias dejan paso a unas pequeñas sacudidas cariñosas a su cuerpo. Cuando abre los ojos le pregunto por las estrellas, por el lugar donde se encontraba unos instantes atrás y él me contesta con cara de extrañeza.
- ¿De qué estrellas me hablas, mamá?
- No importa, date prisa, mi vida, otra vez llegamos tarde... ¿Cruasanes o galletas?
- Cruasanes con chocolate.
Mientras él se viste y se asea le preparo un dulce desayuno, después de tomarlo, me da un beso y, cargado con una mochila llena de libros, se larga a clase.Otro día.

15 noviembre 2006

Los Lecherines

El amor mueve

montañas...

seis horas y media

me moví yo

para llegar a ellas...

¿es atrevido

decir

que

es

el amor

quien

me vuelve

cazallera

montañera

aunque entregue

la cuchara?

PD: chissttt, chisssttt... subí allí donde muestra la foto, aunque no había nieve todavía... ¡todavía estoy impresionada!!!

Fiel

Ella no se levantó de su cama en cuatro días.
Los pasó sin probar bocado. Apenas bebió agua.
Guardaba su ausencia sobre la almohada donde todavía permanecía su olor.
Unos ojos tristes, sin vida, como él, nos miraban cuando le alentábamos para que saliese de allí, para que retomase su vida cotidiana.
En el intento de levantarla, dejaba su propio peso haciendo la fuerza necesaria para indicarnos que no quería cambiar de estancia.
En los últimos seis meses de vida tan solo salía de casa para lo más necesario, y, en cuanto regresaba, como una flecha saltaba a la cama y se apoyaba en lo que fue el regazo de su dueño.
Fueron trece años de unión, de fidelidad, años en los que se prodigaron juegos, mimos y se proporcionaron el calor necesario en invierno y la calidez que siempre se necesita aún en el buen tiempo.
Anduvieron juntos por la vida y en cuanto él se fue, ella no hizo ningún esfuerzo por aguantar mucho más entre nosotros.
A los pocos meses nos dejaba y su alma iba en busca de su dueño.
Siempre fiel.

10 noviembre 2006

Un beso para ti

Unos recuerdos de mi amiga Fantasía han hecho que los míos afloraran de repente y pidieran a gritos ser escritos, así que, dejo mi boli deslizarse por la hoja de un bloc mientras mis alumnos recortan papeles de colores disponiéndolos en un precioso collage.


Bajo una ducha de tarde de domingo me abordó la fatal noticia. Un ring diferente seguido de otros muy insistentes me hicieron dejar un reguero de agua hasta mi mesilla. Descolgué el auricular y mi mirada se perdió en el horizonte. Tantos fines de semana yendo a verle y éste no me encontraba con él.
Recuerdo perder mi mirada en el fondo del espejo mirando sin ver mi cara cómo lloraba, mi cuerpo desnudo y mojado y la impotencia que se adueñaba de mí por momentos.
Sé que era la crónica de un desenlace anunciado. Esa horrible enfermedad del olvido le había dado la mano desde ocho años atrás y nos iba advirtiendo de una manera cruel que se lo llevaría más tarde o temprano. Pero nunca nos sentimos preparados para despedirnos definitivamente de quien queremos.
Un viaje rápido, excesivamente rápido hasta el pueblo que me vio nacer, me permitió darle mi último beso, mi último abrazo, decirle a sus ojos ya lacrados, que le quise con locura.

Ya han pasado cuatro años y medio desde entonces y no lo llevo conmigo cada día que pasa pero mis momentos más importantes los comparto con él.

Y ahora recuerdo como pequeños fotogramas, esos retazos últimos de su vida, contemplándolos como espectadora, viviéndolos con complicidad junto a él.
Estoy viendo esa mirada perdida, como de cristal, como a punto siempre de llorar.
Oigo sus palabras repetidas, el nombre de mi madre mil veces en el canto de sus labios. Ella fue su sosiego, su paz, el ser en quien siempre se apoyó, su refugio. Ni el Alzheimer pudo con el olvido de su nombre. Teresa fue el estribillo que cantó mil veces diarias.
Recuerdo su pudor en el primer baño que le di. Ahora era su hija quien le envolvía entre pañales, quien le extendía entre los pliegues de su piel, vieja y fina, la crema que tanto le aliviaba sus rozaduras.
Sonrío al ver esa sonrisa boba en su boca cuando le afeitaba dispuesto a su paseo en zapatillas por el pasillo de casa.
-¡Venga Daniel, unas gotas de masaje, que nos vamos de jarana!
Ya no puedo oler el aroma que tantas veces vaporicé sobre su piel, ese olor de niño grande recién salido del baño.
Y momentos más tormentosos. No... esos no quiero escribirlos, esos los quiero en el olvido.
Por el contrario, ahora veo la luz de la mañana entrando en su dormitorio.
-Venga papá, a levantarse... hace sol...[...] Y tú sal de ahí, que molestas...
- No, a la perra déjala aquí , conmigo, siempre conmigo...
[...]
-Tranquilo papá... allí está, contigo

05 noviembre 2006

En tu bosque encantado


Eran las tres de la mañana. Aún me restaban muchos minutos para reparar mi cansancio diario y sin embargo me sentía como si hubiese dormido mis horas reglamentarias. Un sueño me había despertado en medio de la noche y, sin luz, había visto mi propia sonrisa dibujada en la cara.
Una lluvia de hojas secas cayendo por mi cabeza había sido la culpable de mi despertar.
Caminaba de regreso por tu hayedo seguidos mis pasos de un batallón de duendes.
Me había internado en el bosque justo cuando la almohada de mi cama me transportó hacia allí, hacia tu bosque encantado.
Sin embargo en el sueño no era de noche. Los rayos del sol se intercalaban entre las ramas ya desnudas de las hayas y un resplandor anaranjado brillaba allá donde miraba. Era la luz del atardecer. Iba sola.
Desde el camino de regreso de Estanés, justamente donde la hojarasca alcanzaba más de un palmo de espesor, había comenzado mi vuelo hasta tu hayedo. Unas repentinas alas a mi espalda me levantaron del suelo y me llevaron hasta allí. Un olor a humedad, el olor del otoño, impregnaba el lugar y solo el canto de algún pájaro rompía el silencio reinante.
Iba escuchando el sonido seco y crujiente de mis pasos y paré de repente. Tan solo hablaba el silencio del silencio y entonces ocurrió. Alguna hoja del sendero comenzó a moverse y su sonido me inquietó. No sabía exactamente qué era lo que pasaba, tal vez sería algún animalillo del monte. Pero no.
Mi sorpresa alcanzó su grado máximo cuando unos pequeños duendecillos verdes y con indumentaria anaranjada iban saliendo de debajo de las hojas. No había transcurrido un minuto que el número se había multiplicado. Eran decenas los pequeños personajillos que, con una sonrisa picarona en sus semblantes, iban apareciendo en escena.
Atónita por lo inusual del paseo decidí darme a ellos y me senté en el lecho de hojas aprovechando el tronco de un haya como respaldo.
Estiré las piernas y coloqué una encima de la otra alcanzando la sensación de comodidad.
Los hombrecillos comenzaron a trepar por mis piernas. No despegaban más de cuatro centímetros del suelo, pero eran increíblemente ágiles. Poco a poco se fueron acomodando encima de mi cuerpo adoptando posturas que en algunos casos parecían propias de contorsionistas.
No sé por qué pero mi estado de ánimo iba cambiando por momentos. Me dejé llevar por el momento y una plácida sonrisa se instaló en mi rostro mientras que con mi mirada les iba dando el saludo de bienvenida.
Emitían unos sonidos agudos que en la mayoría de las veces, cuando se juntaban varios de ellos para hablar, parecían los chillidos de un grupo de roedores.
En un abrir y cerrar de ojos mi cuerpo de tornó en color azul anaranjado, pues apenas sí cabían más duendes de orejas puntiagudas sobre mí, y sin embargo no sentía ningún peso.
Me atreví a acercarles mi mano y algún duende atrevido trepó hacia ella. Las cosquillas que me prodigaban me incitaban a moverla así que a ellos les debía parecer como un vuelo en medio de un huracán; se agarraban a mi mano colgando sus piernecillas en el espacio y con ayuda de mi otra mano depositaba de nuevo sobre mis piernas a alguno que caía dando volteretas al vacío.
Les miraba como quien mira a la fantasía y ellos me devolvían su interpretación en forma de guiños continuos.
Así transcurrió no sé cuánto tiempo, pero la sensación de paz la recuerdo ahora despierta.
Mi estado consciente no me permite recordar el resto del sueño; podría inventarlo pero no quiero. Tan sólo me apetece ir a tu bosque encantado y encontrarme con ellos.
¿Cuándo?

En este blog cuelgo imágenes que encuentro por la red. Si al autor o autora de alguna de ellas le molesta que así lo haga, sólo tiene que hacérmelo saber y las quitaré de inmediato. Gracias.

¿Quién es Aprendiza?

Mi foto
Aprendiza de risas, de la vida, del arte de amar, del mundo, del universo, de ti si deseas compartir conmigo. Para los amigos, Aprendiza, sin más.