Si estás ocios@, al final de esta página puedes entretenerte con los rinconcitos que a mí me entre-tienen encandilada


20 diciembre 2006

Mis deseos... (por pedir que no quede)





Ordenaré mis anhelos en maletas,
limpiaré la morada de mis sentimientos
y vestiré de rojo mis deseos en Nochevieja
y con ellos bajo el brazo
saltaré desde el último segundo del año
al primero del siguiente
como una piedra que es lanzada al agua,
describiendo círculos concéntricos en la suerte
para que lo que pido para mí
se extienda también a vosotros,
porque os quiero.

Deseo seguir aprendiendo a amar,
pero ahora de forma más consciente,
amar de verdad, desde adentro y sin esperas
saber desarrollar el altruismo del amor.

Aprender a vivir en paz
y disfrutar de todo
pero sobre todo, de nada.
Saber ser feliz cuando tenga
y cuando carezca.

Disfrutar hoy de ti como si mañana no existiera
y creerme todo esto que digo.

Deseo aprender a ser sincera conmigo misma
para no caer en la tentación
de mentir con palabras preciosas.

Deseo que los minutos no tengan
ni más ni menos segundos de los que tienen
que mi reloj siempre tenga un tic tac melodioso
sin prisas ni letargos.

Deseo que el optimismo y el positivismo
oxigenen mi sangre
y me permitan no desarrollar enfermedades.

Deseo la felicidad de mi niño querido,
mi ángel, mi muñeco, mi sonrisa, mi gasolina, mi azúcar…
Y la de mi familia.
Y la de mis amistades,
sobretodo
la tuya Nuse y Fantasía y Princesa y Mar...
Y la tuya, protagonista de mi película de amor
que regalas brillo a cada uno de mis días desde que te conozco
y colaboras en que vivir sea para mí
la asignatura más bella por aprender

Un beso con deseo de felicidad también para todas y todos los que me leéis en este rinconcito de amores, sentires y pensares.
Feliz Navidad

19 diciembre 2006

Danzando sobre las aves


Son más de las cinco de la tarde.
El sol tiene frío y recoge sus rayos por el horizonte para dormirse hasta el día siguiente, pero mientras se pone el pijama su luz me permite disfrutar de una estampa preciosa que se repite cada atardecer.
Miles de pájaros regresan a sus nidos para resguardarse de la gélida noche.
Eligen un bosque cercano a un viejo hospital de mi ciudad.
Yo estoy sentada en mi coche y, al mismo tiempo que suenan los acordes de un tema de Vangelis, comienza el espectáculo.
Los coletazos del sol que se despide de hoy tiñe de rojos el cielo y, como una obra de puntillismo, aparecen los protagonistas navegando por el aire.
Son bandadas muy numerosas de estorninos que dibujan nubes en mi horizonte, nubes que se alargan, se encogen, vuelan como con plomos, rápidas, suben y caen en picado…
Todos los miembros danzan al mismo compás.
¿Cómo es posible que ninguno se equivoque?
El número acrobático está servido, es perfecto. Estoy gratamente embobada.
Sobrevuelan el bosque dormidero, marcan sus territorios, se relacionan y juguetean antes de ir a la cama.
El taxista de lluviosas noches de cine me regaló este domingo la entrada para esta función.
Hoy, cauta, he tomado asiento en primera fila.
Os invito a que hagáis lo mismo. Elegid el rincón apropiado de vuestra ciudad, dejad vuestra mente libre e id a volar con ellos. Posad vuestro cuerpo sobre una de las bandadas. Seréis mecidos sobre los árboles, contorneándose vuestro cuerpo, como virajes realiza la bandada.

14 diciembre 2006

Sin ti ... tulo



- Es ahora, a las diez y media; tengo poco tiempo pero muchas ganas de ti. Cuando subas, hazlo de puntillas, como entre nubes, sin molestar. Los chicos están en clase.
- (...)

Y entre tanto, yo, agitada, nerviosa. No oigo sus pasos, pero ya siento su aroma a deseo. Le espero tras la puerta, espiando por el cristal vertical que roba la intimidad al aula.
Y por fin aparece.
Le hago un hueco de entrada y su boca aborta con un beso mi saludo de bienvenida.
Apenas atino a cerrar con llave para sentirme a salvo del mundo. La fiera está dentro conmigo y lo único que deseo es ser devorada.

Sin morir el beso que me está dando, me desabrocha dos botones de la blusa abriendo paso a la mano que irrumpe en mi pecho que le espera turgente y ansioso de ser acariciado, besado, lamido.

El lugar de nuestro encuentro aumenta mi deseo mezclándolo con el morbo que desprende la estancia.

Nuestras bocas parecen no haber comido en días y los besos se mezclan con mordiscos, relamiendo las lenguas, todos los recovecos de nuestro rostro.
Mi sexo se contrae y se humedece preparándose para albergarle en unos instantes.
Le deseo.
Noto el suyo duro, aspirante de libertad y explosión de gozo.

Su lengua inicia el descenso por mi cuello para llegar a coronar mis pezones con los que juega entre salivas mientras me empuja contra la pizarra que hay en la misma entrada.
Mi espalda desdibuja las palabras con las que apenas media hora antes enseñaba rimas a mis niños y los versos dejan lugar a la silueta de mi cuerpo.

Su boca sigue el excitante trayecto hasta llegar a la altura de mis caderas. Me abre la falda e introduce su mano en mi braguita. Mi cuerpo se estremece por completo y convulsiona de placer.
Aprovechando este gesto mis manos desabrochan su pantalón. Me dejo caer en una sillita de la clase y me entretengo en acariciar su sexo oculto por la ropa interior. Lo dejo al desnudo para, en breve, albergarlo en le calor de mi boca que lo succiona con pasión. Entra y sale de ella. La punta de mi lengua juega por todo su mapa, lo beso, lo devoro de nuevo, lo aprisiono entre mis labios, lo mordisqueo...
Entonces oigo cómo una lluvia de papeles cae al suelo en el intento de convertir mi mesa de profesora en un lecho perfecto.
Me coge entre besos y, tras tumbarme sobre ella, de una embestida se introduce dentro de mí. Se detiene y me mira.
Mi sexo parece poder explotar. Confunde el dolor del ataque con el placer del amor.
De repente me comienza a hacer el amor como si me desflorase por primera vez, con ternura, sumergiendo su mirada en mis ojos, navegando en mi sexo, acompasados, siguiendo el oleaje de nuestra pasión.
El mar se embravece, sube la marea y, en el intento de conseguir la cresta de la ola, me bautiza por dentro con el nombre del amor, del gozo, de la pasión.
Mi cuerpo responde al unísono y en su manifestación de placer lanza al suelo un bote con pinturas que todavía habían sobrevivido a este maremoto esparciéndose por el suelo en un arco iris de color.

Suena el timbre de cambio de clase. ¿O es el sonido del despertador?

PD: Para ti, cosita mona

12 diciembre 2006

...bal......buceando...



besos buscando boca

boca bebiendo besos

bacanal bañado en bálsamo

brindo el broche de tu bocado

bajando a la bóveda
donde brillan las brasas de tu bulbo
que me baila y me bautiza

05 diciembre 2006

Fantasías e ilusiones...


Y llegó el día.

Hoy pongo en la maleta mis ropas y mis ganas. Tan llena va de ellas, que necesito sentarme encima para cerrarla. La echo al coche y con la mano deposito un beso en la cerradura de mi hogar. Lo dejo por cinco días y lo cambio por el de Fantasía.

¡Qué ilusión volverla a ver!
Tantas horas para compartir, para reír, para charlar, para soñar... ¡estoy emocionada!

Me espera un viaje largo. Escuchando la radio bajo la ducha me advertían esta mañana que echase las cadenas al maletero, pues la nieve quiere hacer su aparición por esas tierras de Dios donde voy a morar estos días.

Y a mí me da igual que nieve o que llueva... sólo quiero llegar, abrazarla... tan fuerte, que me la comeré a besos...

Mientras las ilusiones se van cumpliendo, procuraré que la fantasía revolotee siempre cerca de mí.

Fantasía... ¡sal al zaguan, que ya llego...!

¿Oyes mis pasos y mis risas?

04 diciembre 2006

Tengo carta...


No hace frío pero tampoco calor. Un sol algo agotado me acompaña entre calles y llego a casa.
La sombra de los árboles que vigilan el camino no me hacen falta hoy, pero ellas se intercalan entre la solana dándome la bienvenida a casa después de la jornada laboral.
Mi estómago me recuerda que se acerca la hora de comer y acaba encogiéndose del todo cuando abro el buzón que dispuse a la entrada de mi nido, sujeto sobre un poste y con cabida para albergar cuantas misivas quieran enviarme, y la veo.
Distingo su caligrafía entre las otras cartas y el remite me confirma su procedencia. Ha viajado entre puertos para repicar en mi buzón.
Mi ritmo cardiaco se acelera.
Lanzo el resto de las cartas a una mesita que hay a la entrada y con un taconazo cierro la puerta tras de mí.
Rompo el lacre que protege el lazo y mis ojos se zambullen a un mar en el que me siento flotar, libre, sin gravidez.
Le siento cerca. Ha viajado hasta mí transportado sobre sus letras, regalándome su amor envuelto en palabras.
Lo recojo y lo albergo en este corazón que late más deprisa de lo habitual.
Un suspiro guardando su carta en el sobre que la trajo hasta mí me devuelve a mi respiración relajada.
Y decido pasear mi día con sus sentires.
Me guardo su cariño en el bolsillo de mi pantalón y caliento la comida.
Hoy comeré canelones de mamá, un manjar para mi paladar.
Como él, un manjar para mi alma.
En este blog cuelgo imágenes que encuentro por la red. Si al autor o autora de alguna de ellas le molesta que así lo haga, sólo tiene que hacérmelo saber y las quitaré de inmediato. Gracias.

¿Quién es Aprendiza?

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Aprendiza de risas, de la vida, del arte de amar, del mundo, del universo, de ti si deseas compartir conmigo. Para los amigos, Aprendiza, sin más.