Si estás ocios@, al final de esta página puedes entretenerte con los rinconcitos que a mí me entre-tienen encandilada


24 junio 2006

Me muero por...

Hay veces que escucho canciones que parecen haber sido compuestas pensando en mí, en lo que siento, en lo que me sucede.
Será que cuando nos enamoramos, todos pensamos parecido y los cantautores hacen el trabajo de poner música a lo que sentimos.
Ayer volvía de viaje y sonaba esta canción de Ubago en el cassette...


Me muero por suplicarte
que no te vayas mi vida
me muero por escucharte
decir las cosas que nunca digas
mas me callo y te marchas
mantengo la esperanza
de ser capaz algún día
de no esconder las heridas
que me duelen al pensar
que te voy queriendo
cada día un poco más
cuanto tiempo vamos a esperar

Me muero por abrazarte
y que me abraces tan fuerte
me muero por divertirte
y que me abraces cuando despiertes
acomodada en tu pecho
hasta que el sol aparezca
me voy perdiendo en tu aroma
me voy perdiendo en tus labios
que se acercan susurrando
palabras que llegan a este pobre corazón
voy sintiendo el fuego en mi interior


Me muero por conocerte
saber que es lo que piensas
abrir todas tus puertas
y vencer esas tormentas
que nos quieran abatir
entrar en tus ojos mi mirada
cantar contigo al alba
besarnos hasta desgastarnos nuestros labios
y ver en tu rostro cada día
crecer esa semilla
crear, soñar, dejar todo surgir
apartando el miedo a sufrir

Me muero por explicarte
lo que pasa por mi mente
me muero por entregarte
y seguir siendo capaz de sorprenderte
sentir cada día ese flechazo al verte
que mas dará lo que digan
que mas dará lo que piensen
si estoy loca es cosa mía
y ahora vuelvo a mirar
el mundo a mi favor
vuelvo a ver brillar la luz del sol

No sé volar


Tengo el corazón roto
el alma agotada
mis ganas en el puesto
y no doy el pistoletazo de salida
Mis alas en el armario
colgadas de una percha
se me hicieron pequeñas
Tantas cosas quiero conseguir
y no empiezo con nada
libertad para actuar sin esperanzas
paz para vivir tranquila
serenidad para limpiar mi hoy y mi mañana
Estoy agotada
me siento enferma
mi corazón sangra
y la luz que me sana
no aparece ni por una rendija

20 junio 2006

Las apariencias engañan subiendo en ascensor


Pasan pocos minutos de las cinco de la tarde y Marta regresa a casa después de unas horas de clase. Entra en el patio y abre la puerta del ascensor. Tras ella, un chico aprovecha el viaje, cierra la puerta y comienza a ascender el elevador. Intercambian un hola como saludo.
El ascensor se detiene en el quinto piso y la niña abre la puerta y se va.

-Hasta luego
-Adios

Él chico, un joven de unos veinte años, continúa hasta el séptimo piso, planta en la que una academia instruye a los adolescentes y muchachos que necesitan de preparación para progresar en sus estudios.
Marta, que tan sólo cuenta con 12 años ya ha entrado en el piso que comparte con su madre, una mujer rubia y atractiva.
La niña es una preciosidad con unos ojos azules como el mar y una cabellera de pelo rubio y alborotado que le cae sobre la espalda. Su cuerpo no define bien su edad. Sus pechos incipientes y su cuerpo alto y esbelto le confieren una apariencia de más años, como si alcanzase ya la mayoría de edad. Esta jornada termina después de hacer los deberes del cole y se acuesta tras cenar como cualquier otro día.
Al día siguiente, la madre, al regresar del trabajo, entra en el portal de casa y abre el buzón y, cual es su asombro cuando encuentra una nota en el buzón con un cartelito que dice “para la chica rubia”. Abre la nota y lee: Soy el chico que subió ayer contigo en el ascensor. Llámame a este teléfono y tomamos algo.
Debajo de la nota aparecían los nueve dígitos de un teléfono móvil.
Al llegar Marta del colegio es abordada por su madre quien le pregunta que de qué se trata esa nota del buzón. La niña le explica que al día anterior compartió el ascensor con un chico que estaba “buenísimo” que debía subir a la academia. La madre, alucinada por las explicaciones de la hija emite una carcajada y piensa que su Marta está creciendo y la niña que encierra su cuerpo se está convirtiendo en una mujercita, pero no le da ninguna importancia más.

Al día siguiente, vuelve a repetirse el mismo hecho. Otra nota aguarda en el buzón "para la chica rubia”:
Hola, no sé si ayer no viste mi nota. Soy el chico que montó contigo en el ascensor. Me gustaría conocerte.Llámame, que me apetece verte otra vez.

La madre, ya con cierta preocupación, le comenta a su hija cuando llega a casa y decide escribirle un mensaje al chico en cuestión:

Hola. La chica rubia que subió el otro día en el ascensor contigo es una niña rubia y yo soy su madre. Tan sólo tiene doce años. Lo siento.”

Tan sólo pasó un día para que esa madre encontrase una nota de respuesta en su buzón: Lo siento mucho, habrá sido una equivocación. No molestaré más. Perdón.

Cuando esta historia me la contaba el otro día una amiga me hizo tanta gracia que os la narro aquí. Me impactó cómo un muchacho de apenas 20 años es capaz de cortejar a una chiquilla de la que se quedó prendado en el tiempo que le cuesta a un ascensor subir cinco pisos. La niña está que se sale de emoción, como podéis suponer. La madre, tranquila por la respuesta tan cuerda del chico, no deja de pensar que a su hija todavía le quedan unos cuantos platos de garbanzos para iniciarse en el mundo de los amoríos.

PD: Cuando me contaron esta historia me acordé de ti Nuse y de tu maravillosa hija. La de anécdotas que os depara la vida con estas hijas tan guapísimas que tenéis... ayssss. Besos para las dos.

Libertad


Soy una mujer presumida..., bailonga cuando ando de bares con mis colegas, y, lo admito: me encanta coquetear con los hombres, ¡qué le vamos a hacer! Me da morbillo ese jugueteo, ese ir a y venir de miradas furtivas, ya sabéis a lo que me refiero, aunque al final, casi siempre, caldo borrajas. Con flirtear me es suficiente.
No he tenido problemas hasta ahora para ligar. Aunque lo que a mí realmente me gusta es que me liguen. Lo de ligar me parece demasiado fácil; hay muchos hombres por el mundo, un buen ramillete de ellos en cada bar que se apelotonan detrás de tu propio culo con una cara de abobados levantando la mano con el ticket de turno para que les digas: a ti te toca, tú has sido el elegido.
En fin, que me voy por las ramas.
A lo que iba con este post.
Este finde salí con mis amigas por ahí, de bares (cada día lo odio más) pero era una opción para ver si me lo encontraba.
En uno de los bares, que estaba atestado de gente, una de mis amigas me advierte de su predilección por uno de los tíos que había en el local. Yo le escucho y acepto barco como animal de compañía. No obstante me lo recuerda unas cuantas veces, ejem, por si acaso.
Entre amigas, no hay lugar a dudas: si una te dice “este me mola”, tú debes facilitarle la faena a ella y descartarlo del grupo de tíos a los que puedes vacilarles un rato esa noche.
Pues eso hice este sábado con "su" gerundense, un tiarrón alto y fuertote, melenudo y con cara de buena persona. No coquetearle, ni moverle mis caderas al ritmo de la música, ni vacilarle, ni nada de nada. Bueno sí. Le hablé. Me dijo que era de Gerona y le pregunté que qué hacía por aquí, que de qué trabajaba y esas nimiedades de las que se habla con una persona a la que no conoces de nada, pero que de una manera políticamente correcta aceptas su conversación y te conviertes en partícipe de ella, unas preguntitas sin ninguna intención. Me la suda realmente si trabaja en la administración, en un taller o en el campo segando. Simplemente era una conversación, sin más. Ah, sí. Mientras hablábamos bailamos, pues el sonido del bar era alto y tiene como un problemilla al hablar... no le entendía nada de nada y nos cogimos y bailamos mientras charlábamos, ni siquiera una canción entera. No creo que mi conversación llegase a más de 5 minutos.
Reacción: un enfado de mi amiga de la hostia. Mi traición, por lo visto, había sido enorme. Su sensación, que yo le había fallado. ¿por qué? Por hablar con el chico.
En fin. Ya lo hemos aclarado mi amiga y yo. Hemos conversado dando un paseo dominical y contándonos en qué aspectos nos había afectado a ambas esa pequeña charla con el individuo de Girona de 5 minutos.

Pero me apetece escupir en mi blog que no dejé de sentirme como la chica de la imagen que os regalo. Y no quiero sentirme así nunca.
Se lo he dicho a mi amiga: no me vetes la conversación con nadie, porque eso no lo haré jamás. Ni aunque te guste, ni aunque te pirres por él. Mi libertad no es de nadie, ni siquiera del mejor proyecto de enamoramiento, ni de la mejor de mis amigas. Te regalo mi confianza, te la di hace casi 7 años, haz buen uso de ella, porque yo intento hacerlo así, pero no me pidas tonterías porque no te las voy a dar. Pídeme complicidad y lealtad pero no me cortes la lengua.

17 junio 2006

Tú decides


"Tienes dos maneras
de vivir tu vida:
como si nada fuera un milagro
o como si todo
fuera un milagro."
Albert Einstein (1910)

¿Por cuál de las dos te decides?

Mi besar...


Te beso como en esas películas
en las que la pantalla del cine se inunda
con el primer plano del fragmento de dos rostros fundiéndose en un beso,
perfil nítido de labios y bocas,
labios temblorosos y bocas entreabiertas,
mejillas abrazadas sutilmente por los dedos de los besantes,
lenguas que se acercan tímidamente a la boca del otro,
lenguas húmedas que se atraen como imanes
y se rozan casi sin querer pero queriendo,
labios que juguetean tímidos de pasión
sólo con el juego preliminar que infunde
el deseo de ahondar en el beso más profundo.
Con éste te beso yo,
con el beso que comienza vergonzoso
hasta marearse en la vorágine que
describe el movimiento de las lenguas,
que se ahoga y recupera,
que se violenta y serena,
que comienza entusiasta y termina entusiasmando.
Te abrazaría con mi boca
y succionaría la tuya,
mordisqueando tus labios,
absorbiendo tu lengua,
apartándome de ti el espacio suficiente para leer en tus ojos
que sólo deseas seguir los besos.

14 junio 2006

DE CINE


Este finde va a hacer un año... un año enterito desde que le conocí.
El lorito dice que los días pasan volando y, la verdad, es que lo pienso y... sí, han pasado muy deprisa; sin embargo ha habido momentos, temporadas, semanas, días, que han sido interminables.
El sábado es la fiesta de clausura del festival de cine. En ese foro le conocí, en un halo donde todo cabe: el amor, la tristeza, el drama, el sexo, lo irreal, lo palpable...
Espero que esto sea como el ámbito donde se creó, una historia de cine, pero de las pelis que a mí me molan, de risa, de amor, de las que te dejan buen sabor de boca y quieres volver a ver mil y mil veces más.
Espero ser una buen actriz en el reparto que me toca y que mi partner sea el que siempre soñé.

13 junio 2006

Para ti


Toma
en mis manos voy dentro
con un corazón para amarte
un guiño para implicarte
y una sonrisa en la que puedes colarte

09 junio 2006

Sexo, puro sexo


Entre una cámara de vídeo y tu sexo, estos labios
entre la pasión y la lujuria, esta imagen
no es mi boca, pero es su réplica;
cambiemos saliva por fluídos
amor por sexo
y estos labios ilustrarán
la penúltima de mis noches vividas.

04 junio 2006

Feliz cumpleaños mi amor


El parto fue espléndido, sin esos dolores que describen la mayoría de las mujeres que dan a la luz. Fue una madrugada, la del 3 de Junio de hace doce años. La comadrona, pendiente de mí, elogiaba mi faena, como si la hubiese toreado ya varias veces, pero no, era mi primer y único hijo. Tras el primer y desgarrador dolor asomó su cabecita.
- No empujes tan fuerte mujer, que le vas a romper la clavícula! - me advirtió la experimentada matrona.
Sólo un empujón más fue suficiente para que de mis entrañas naciese la persona que más quiero en el mundo, mi niño, mi ángel. Tras ese último dolor incomparable a cualquier otro, él inundó mi vida para siempre. LLegó a este mundo y en dos segundos me lo colocaron encima de mi pecho hasta que su cordón umbilical dejó de latir encima de mí. Mis brazos se mancharon con los líquidos amnióticos y lo besé hasta la saciedad, hasta que ella estimó pertinente separarlo de mí, limpiarlo y efectuarle la revisión oportuna del recién nacido.
Desde ese día mi vida corre paralela a la suya y mi felicidad es dependiente de la suya. Hoy es un muchacho de 12 años, maravilloso, dulce, guapetón, buena persona y... qué queréis que os diga, se me cae la baba al hablar de él.
Hoy ha pasado el día con lo que más le gusta, su balón de fútbol, jugando el último partido de liga de esta temporada. Ha llegado a casa eufórico: habían ganado el partido y subido un punto en la clasificación.
Ahora duerme, plácido, junto a su yaya que vino a pasar unos días junto a nosotros. Hace un momento he ido a verle. Casi no cabe en la cama. Crece sin parar. Cuando se desnuda, tapa sus encantos con la mano y me los niega a los ojos. Crece su pudor. Es ya un preadolescente y yo una boba a la que se le caen las lágrimas escribiendo estas líneas.
Te quiero con locura, mi cielo, mi vida.
Feliz cumpleaños y que cumplas muchísimos más.

02 junio 2006

Me dice la cita: ¡Pon atención...!




Hay días que tengo mil cosas que contar pero mis ánimos no me lo permiten, días en los que llenaría páginas de sentimientos y sensaciones, pero no puedo... o no quiero.
Hoy he colgado un post a la mañana y ahora voy escribir otro.
En la mesa de mi ordenador tengo un calendario que se titula: “Sé feliz los 365 días del año” de María Pilar Briceño. En cada página hay una frase, una cita o algo relacionado con este tema tan maravilloso: LA FELICIDAD. Cuando me siento frente a la pantalla le echo un ojo a la cita del día y, ¿sabéis qué pone hoy?

“¡PON ATENCIÓN!
Analiza si tu forma actual
de enjuiciar y valorar
las cosas te está jugando
una mala pasada
y es un obstáculo
para tu felicidad.”

He sonreído para adentro, la vida te envía señales y mensajes continuamente. Esta página del almanaque es para mí, escrita para mí. Continuamente siento que me pongo barreras para conseguir este fin sublime: ser feliz. No tengo narices de ir de frente a las cosas que me interesan, me bloqueo, me ahogo y no sé ni qué decir. Y entonces vienen las llamadas a mis amigas del alma, “¿qué hago? ¿qué digo? ¡Ay! Qué complicación, o qué complicada soy, qué miedos me atenazan...

Un café inesperado en el día de hoy de apenas una hora me ha dado la oportunidad de hablar con él y... ¡NADA! Incapaz de mediar palabra de lo que quería contarle, siempre pienso que no es el momento adecuado y encima de no hablar de lo que yo quería, he hablado de lo que no debía: de mis mierdas con mi ex, de mis miedos con respecto a mi hijo, de todas esas cosas que lo único que pueden provocar es que él salga escapando de mi vida, si alguna vez había tenido la ligera intención de entrar en ella. Mientras hablaba me daba cuenta de que la estaba cagando, de que le estaba ofreciendo la dura realidad de una mujer separada y con problemas de relación con su ex, de los aspectos “negativos” de una mujer que tiene un hijo, pero... ¿sabes? Ahora estoy aquí, tecleando y me importa una mierda haberle hablado de esto. Tengo un hijo, maravilloso por cierto, al que quiero con locura, y realmente ha salido de mis adentros lo que más me preocupaba, que era esto, él, mi hijo.
Nos hemos emplazado para otro café. En ese le hablaré de todo lo que siento por dentro con respecto a él.
Vamos, eso espero.
Chicas... armaos de paciencia, jajajaja

Puedo hablar de...

...y llegó el sábado, y fuimos al concierto y todo fue moderadamente maravilloso, tal y como estaba previsto.
Pero no puedo hablar de un final de cine, ni de cuentos de hadas...
Puedo hablar de desilusión, d edecepción, de desánimo,...
Puedo hablar de dolor, de ahogo dentro de mi alma, de que me falta el aire, se me cae la ilusión a trozos, de que necesito magia, un hada con su varita que me toque la cabeza, con cuidado porque si no, seguro me hace mal...
Puedo hablar de que tengo muchas ganas de llorar, de que me muero un poquito por dentro...
Puedo hablar de preguntas, de miles de preguntas escondidas y miedosas, sin narices ni valor, que me muero de miedo ante un no, que no quiero más no...
Puedo hablar de espera, del puto teléfono, de la llamada que nunca suena, del desazón que me provoca su silencio...
Puedo hablar de las ganas que tengo de hablar con él, de las mil preguntas que tengo en el saco de mi corazón, de mis dudas, de mis temores, de mis anhelos... De que cada día que pasa le echo más de menos...
Puedo hablar de que a pesar de las opiniones, algo dentro de mí me dice que el mundo está equivocado, que mis creencias sobre sus sentimientos ganarán la batalla del amor....
Puedo hablar de que cuando me echo a la calle le busco, de que le imagino en cada rioncón de mi ciudad...
Puedo hablar de que me encantaría entrar en su agenda y conocer todo su tiempo, de mi deseo de poder colarme en su espacio...
Puedo hablar de que todo esto me ha pillado en un momento bastante bajo de mi existencia y que las penas juntas se hacen muy pesadas y me cuesta mucho sobrellevarlas... y que me siento frágil, débil...
Que estoy cansada... que sí, que el mundo está lleno de oportunidades, de gente maravillosa, que sí, que yo lo valgo, como las de L'Oreal, pero...¡mierda! yo me siento como lo que acabo de pronunciar...
Una puta mierda.
En este blog cuelgo imágenes que encuentro por la red. Si al autor o autora de alguna de ellas le molesta que así lo haga, sólo tiene que hacérmelo saber y las quitaré de inmediato. Gracias.

¿Quién es Aprendiza?

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Aprendiza de risas, de la vida, del arte de amar, del mundo, del universo, de ti si deseas compartir conmigo. Para los amigos, Aprendiza, sin más.