Si estás ocios@, al final de esta página puedes entretenerte con los rinconcitos que a mí me entre-tienen encandilada


20 diciembre 2006

Mis deseos... (por pedir que no quede)





Ordenaré mis anhelos en maletas,
limpiaré la morada de mis sentimientos
y vestiré de rojo mis deseos en Nochevieja
y con ellos bajo el brazo
saltaré desde el último segundo del año
al primero del siguiente
como una piedra que es lanzada al agua,
describiendo círculos concéntricos en la suerte
para que lo que pido para mí
se extienda también a vosotros,
porque os quiero.

Deseo seguir aprendiendo a amar,
pero ahora de forma más consciente,
amar de verdad, desde adentro y sin esperas
saber desarrollar el altruismo del amor.

Aprender a vivir en paz
y disfrutar de todo
pero sobre todo, de nada.
Saber ser feliz cuando tenga
y cuando carezca.

Disfrutar hoy de ti como si mañana no existiera
y creerme todo esto que digo.

Deseo aprender a ser sincera conmigo misma
para no caer en la tentación
de mentir con palabras preciosas.

Deseo que los minutos no tengan
ni más ni menos segundos de los que tienen
que mi reloj siempre tenga un tic tac melodioso
sin prisas ni letargos.

Deseo que el optimismo y el positivismo
oxigenen mi sangre
y me permitan no desarrollar enfermedades.

Deseo la felicidad de mi niño querido,
mi ángel, mi muñeco, mi sonrisa, mi gasolina, mi azúcar…
Y la de mi familia.
Y la de mis amistades,
sobretodo
la tuya Nuse y Fantasía y Princesa y Mar...
Y la tuya, protagonista de mi película de amor
que regalas brillo a cada uno de mis días desde que te conozco
y colaboras en que vivir sea para mí
la asignatura más bella por aprender

Un beso con deseo de felicidad también para todas y todos los que me leéis en este rinconcito de amores, sentires y pensares.
Feliz Navidad

19 diciembre 2006

Danzando sobre las aves


Son más de las cinco de la tarde.
El sol tiene frío y recoge sus rayos por el horizonte para dormirse hasta el día siguiente, pero mientras se pone el pijama su luz me permite disfrutar de una estampa preciosa que se repite cada atardecer.
Miles de pájaros regresan a sus nidos para resguardarse de la gélida noche.
Eligen un bosque cercano a un viejo hospital de mi ciudad.
Yo estoy sentada en mi coche y, al mismo tiempo que suenan los acordes de un tema de Vangelis, comienza el espectáculo.
Los coletazos del sol que se despide de hoy tiñe de rojos el cielo y, como una obra de puntillismo, aparecen los protagonistas navegando por el aire.
Son bandadas muy numerosas de estorninos que dibujan nubes en mi horizonte, nubes que se alargan, se encogen, vuelan como con plomos, rápidas, suben y caen en picado…
Todos los miembros danzan al mismo compás.
¿Cómo es posible que ninguno se equivoque?
El número acrobático está servido, es perfecto. Estoy gratamente embobada.
Sobrevuelan el bosque dormidero, marcan sus territorios, se relacionan y juguetean antes de ir a la cama.
El taxista de lluviosas noches de cine me regaló este domingo la entrada para esta función.
Hoy, cauta, he tomado asiento en primera fila.
Os invito a que hagáis lo mismo. Elegid el rincón apropiado de vuestra ciudad, dejad vuestra mente libre e id a volar con ellos. Posad vuestro cuerpo sobre una de las bandadas. Seréis mecidos sobre los árboles, contorneándose vuestro cuerpo, como virajes realiza la bandada.

14 diciembre 2006

Sin ti ... tulo



- Es ahora, a las diez y media; tengo poco tiempo pero muchas ganas de ti. Cuando subas, hazlo de puntillas, como entre nubes, sin molestar. Los chicos están en clase.
- (...)

Y entre tanto, yo, agitada, nerviosa. No oigo sus pasos, pero ya siento su aroma a deseo. Le espero tras la puerta, espiando por el cristal vertical que roba la intimidad al aula.
Y por fin aparece.
Le hago un hueco de entrada y su boca aborta con un beso mi saludo de bienvenida.
Apenas atino a cerrar con llave para sentirme a salvo del mundo. La fiera está dentro conmigo y lo único que deseo es ser devorada.

Sin morir el beso que me está dando, me desabrocha dos botones de la blusa abriendo paso a la mano que irrumpe en mi pecho que le espera turgente y ansioso de ser acariciado, besado, lamido.

El lugar de nuestro encuentro aumenta mi deseo mezclándolo con el morbo que desprende la estancia.

Nuestras bocas parecen no haber comido en días y los besos se mezclan con mordiscos, relamiendo las lenguas, todos los recovecos de nuestro rostro.
Mi sexo se contrae y se humedece preparándose para albergarle en unos instantes.
Le deseo.
Noto el suyo duro, aspirante de libertad y explosión de gozo.

Su lengua inicia el descenso por mi cuello para llegar a coronar mis pezones con los que juega entre salivas mientras me empuja contra la pizarra que hay en la misma entrada.
Mi espalda desdibuja las palabras con las que apenas media hora antes enseñaba rimas a mis niños y los versos dejan lugar a la silueta de mi cuerpo.

Su boca sigue el excitante trayecto hasta llegar a la altura de mis caderas. Me abre la falda e introduce su mano en mi braguita. Mi cuerpo se estremece por completo y convulsiona de placer.
Aprovechando este gesto mis manos desabrochan su pantalón. Me dejo caer en una sillita de la clase y me entretengo en acariciar su sexo oculto por la ropa interior. Lo dejo al desnudo para, en breve, albergarlo en le calor de mi boca que lo succiona con pasión. Entra y sale de ella. La punta de mi lengua juega por todo su mapa, lo beso, lo devoro de nuevo, lo aprisiono entre mis labios, lo mordisqueo...
Entonces oigo cómo una lluvia de papeles cae al suelo en el intento de convertir mi mesa de profesora en un lecho perfecto.
Me coge entre besos y, tras tumbarme sobre ella, de una embestida se introduce dentro de mí. Se detiene y me mira.
Mi sexo parece poder explotar. Confunde el dolor del ataque con el placer del amor.
De repente me comienza a hacer el amor como si me desflorase por primera vez, con ternura, sumergiendo su mirada en mis ojos, navegando en mi sexo, acompasados, siguiendo el oleaje de nuestra pasión.
El mar se embravece, sube la marea y, en el intento de conseguir la cresta de la ola, me bautiza por dentro con el nombre del amor, del gozo, de la pasión.
Mi cuerpo responde al unísono y en su manifestación de placer lanza al suelo un bote con pinturas que todavía habían sobrevivido a este maremoto esparciéndose por el suelo en un arco iris de color.

Suena el timbre de cambio de clase. ¿O es el sonido del despertador?

PD: Para ti, cosita mona

12 diciembre 2006

...bal......buceando...



besos buscando boca

boca bebiendo besos

bacanal bañado en bálsamo

brindo el broche de tu bocado

bajando a la bóveda
donde brillan las brasas de tu bulbo
que me baila y me bautiza

05 diciembre 2006

Fantasías e ilusiones...


Y llegó el día.

Hoy pongo en la maleta mis ropas y mis ganas. Tan llena va de ellas, que necesito sentarme encima para cerrarla. La echo al coche y con la mano deposito un beso en la cerradura de mi hogar. Lo dejo por cinco días y lo cambio por el de Fantasía.

¡Qué ilusión volverla a ver!
Tantas horas para compartir, para reír, para charlar, para soñar... ¡estoy emocionada!

Me espera un viaje largo. Escuchando la radio bajo la ducha me advertían esta mañana que echase las cadenas al maletero, pues la nieve quiere hacer su aparición por esas tierras de Dios donde voy a morar estos días.

Y a mí me da igual que nieve o que llueva... sólo quiero llegar, abrazarla... tan fuerte, que me la comeré a besos...

Mientras las ilusiones se van cumpliendo, procuraré que la fantasía revolotee siempre cerca de mí.

Fantasía... ¡sal al zaguan, que ya llego...!

¿Oyes mis pasos y mis risas?

04 diciembre 2006

Tengo carta...


No hace frío pero tampoco calor. Un sol algo agotado me acompaña entre calles y llego a casa.
La sombra de los árboles que vigilan el camino no me hacen falta hoy, pero ellas se intercalan entre la solana dándome la bienvenida a casa después de la jornada laboral.
Mi estómago me recuerda que se acerca la hora de comer y acaba encogiéndose del todo cuando abro el buzón que dispuse a la entrada de mi nido, sujeto sobre un poste y con cabida para albergar cuantas misivas quieran enviarme, y la veo.
Distingo su caligrafía entre las otras cartas y el remite me confirma su procedencia. Ha viajado entre puertos para repicar en mi buzón.
Mi ritmo cardiaco se acelera.
Lanzo el resto de las cartas a una mesita que hay a la entrada y con un taconazo cierro la puerta tras de mí.
Rompo el lacre que protege el lazo y mis ojos se zambullen a un mar en el que me siento flotar, libre, sin gravidez.
Le siento cerca. Ha viajado hasta mí transportado sobre sus letras, regalándome su amor envuelto en palabras.
Lo recojo y lo albergo en este corazón que late más deprisa de lo habitual.
Un suspiro guardando su carta en el sobre que la trajo hasta mí me devuelve a mi respiración relajada.
Y decido pasear mi día con sus sentires.
Me guardo su cariño en el bolsillo de mi pantalón y caliento la comida.
Hoy comeré canelones de mamá, un manjar para mi paladar.
Como él, un manjar para mi alma.

30 noviembre 2006

Privilegio


Hay personas en mi vida con quienes me une un vínculo tan maravilloso, y no precisamente porque ocupen un lugar privilegiado en mi corazón que, cuando pienso en ellas, pienso en vacaciones, soles y colores.

Una de ellas es la pareja recién estrenada de mi amiga la mexicana. Es un hombre que me infunde paz y cuya sonrisa y mirada van repletas de bondad.

El otro día cumplió años y a su casa fuimos todos a parar.
Además de estrenar año y pareja, ambos estrenaban nido.
Organizaron una fiesta entrañable en la que disfruté de lo lindo.

Mi felicidad aumenta cuando estoy rodeada de estos seres a los que quiero, así que cuando me reúno con mis amigos, soy inmensamente feliz.

No sé qué hormonas debe producir mi cuerpo cuando siente de esta manera, pero es una sensación muy placentera.
Ocurre que mi cuerpo experimenta una reacción especial: me apetece mucho reír, bailar, abrazar... me siento contenta y alegre.

Estuve tan sólo dos horas, pues me esperaban detrás de las montañas para una cita hermosa, así que fueron pocas, pero exprimidas al máximo. Compartí con todos mi felicidad y sus dichas.

A destacar la presencia de la mar profunda , ahora aprendiza de besos, del macarra de ceñido pantalón, mensajero del amor con su mirada, del taxista de noches de cine lluviosas y tormentosas, de la poeta del amor y del desamor y, como no, del que hoy es su gran muso.
A través del teléfono también compartió mantel con nosotros la fantasía ilusionada con habernos abrazado en persona.


A veces pienso que soy una mujer muy privilegiada. Otras estoy absolutamente convencida de ello.

29 noviembre 2006

Enseñando y aprendiendo...


Soy profe, seño de letras, sonidos y palabras.

Llevo de la mano a peques que se traban la mente con lápices y cuadernos, que se sienten náufragos en el mar de la lectura.

Ver sus bocas descifrando una palabra es la imagen de la dificultad.

En el aula creamos cuentos para el sonido de cada letra y sus comienzos en el apasionante mundo de la lectura dan el pistoletazo de salida con relatos inverosímiles donde las erres van en moto, las eles las miran, altaneras y espigadas, las eses les mandan guardar silencio mientras las jotas toman una pastillita para el carraspeo de garganta.

Les acojo como gallina clueca y les ofrezco útiles para un aprendizaje dulce y, espero, duradero.

Pero lo que realmente me siento es alumna.

Alumna de la vida, aprendiza de risas, discípula del mundo, de todos los sabios que a diario me entregáis pautas para respirar con calma.

Decido aprender cada día a vivir esta vida sin desalientos, miedos ni sobresaltos.

Pero a ratos me siento en pañales. Como mis alumnos, tartamudeo en el intento. Entonces, vosotros, sin propósito y sin tiza, me vais enseñando las palabras oportunas para que mi vida vaya escribiendo su relato con momentos de felicidad, amor, seguridad, paz,...

Aprendo de todos: del que me habla, del que me escucha, de vosotros, de mi hijo, del que me cede el paso...

De “ti” también

Gracias ;-)

27 noviembre 2006

Una tarde de domingo


Es domingo
su tarde tonta
sola
me encanta estar sola en casa
acompañada tan solo por música
a todo volumen
me hace sentir bien

la música y yo

elijo un disco
comienzo a cantar

mucha ropa y pocos armarios
el sábado compré uno
voy al dormitorio
tarde de traslado de ropa

abro el armario y de pronto
el amor cosido a retazos en papel
que duerme dentro de cajas
me llama

una caja, otra, otra
deshago el lazo
y las notas comienzan a salir

mil te quiero revolotean por la alcoba
otros te amo bailan entre las almohadas
el cariño de otro tiempo danza entre mis manos

recuerdos de amor
reliquias de cariño empaquetado
maravilloso haber sido amada
recojo el amor con mis manos
lo guardo en sus cajas
maravilloso saberse hoy querida

24 noviembre 2006

Llegaron los primeros fríos...


Llevo unos días en los que el 100% no es la definición de mi estado físico.
Anteayer me puse en pie y comprobé que mi cabeza no estaba bien. Un ligero dolor generalizado recorría mi cuerpo mientras las saetas del reloj corrían veloces a las ocho.
Una reunión importante me animó a darme la ducha pertinente que a buen seguro iba a despertarme. Delante del espejo me hice un bonito “Rembrandt” y me fui al cole. Cogí lo necesario y con un aspecto más que saludable, llegué a mi destino.
El tiempo meteorológico se había confabulado conmigo. Mientras las nubes exprimían un fino chirimiri, mi nariz hacía algo parecido.
Protegida del calabobos por una gabardina me abrí paso entre un centenar de profesores y, tal y como tomé asiento, mi nariz se taponó lo que desembocó en un tremendo dolor de cabeza.
Estaba en medio de la reunión y ligeros mareos me transportaban fuera de la sala. Era un auténtico peñazo de conferencia y yo comenzaba a tiritar. Estaba para meterme en la cama.
El sueño me amenazaba y la compañera que tenía al lado me sorprendió en varias ocasiones con los párpados cerrados. El silencio de los oyentes y el tono melodioso y poco entusiasta de los ponentes me servían en bandeja de plata la oportuna nana.
Un vídeo bastante colorista me hizo sobreponerme al sueño a pesar de que la siguiente ponente era auténticamente tediosa, carente de gracia e inteligencia pues se permitió escurrir entre los dedos un tema bastante interesante para acabar en nada.
Como siempre, la misma sensación: muchos euros a la basura gastados en minutas y dietas para ponentes y asistentes, reuniones desmadejadas y objetivos incumplidos.
Así es la administración pública, una mierda en muchas ocasiones.
Cuando llegué a casa hice por fin algo de provecho y me metí en la cama.
¡Una pena no haber tenido al lado una ‘bolsita de agua caliente’, de esas que siempre están a 36º y medio!
Me acordé de mi mejicana preferida y su frase más famosa:
“Hoy hace una día tequilero y cogelón”

21 noviembre 2006

Yo, de mayor,...


Mientras le daba la vuelta a la tortilla, ayer noche veía en la tele que hay en la cocina de mi casa un trocito de Operación Triunfo. Una musiquilla de Phil Collins me transportó muchos años atrás y giré mi cabeza hacia la pantalla. Un grupo de bailarinas medio horteras y bailarines amariconados bailaban al ritmo de la música y por momentos pensé:
Cuando sea mayor quiero ser bailarina de O.T.
¿Os imagináis lo divertido que tiene que ser trabajar bailando? La cantidad de endorfinas que se tiene que estimular en una jornada laboral... la cantidad de hormonas de la felicidad que se tiene que segregar cada día...
Nada, que ya lo tengo claro. Yo... bailarina de O.T.
PD: Ahora no tengo claro si era Phil Collins o quién narices era... Bueno, ¡qué más da!

17 noviembre 2006

Hay que ver...




El otro día escuchaba en la ducha:
las cincuenta personas más ricas del mundo cobran
lo que ganan no sé qué burrada de millones de personas pobres...
(Perdonad, pero no recuerdo la cantidad de millones,
era un número descomunal.)
El mundo siempre tan mal repartido...¡Una pena!

16 noviembre 2006

¿Cómo suena esa estrella?


Clic. Enciendo un foco del pasillo para que la primera luz del día no le dañe los ojos y su despertar no sea brusco.
Es el mejor momento del día para mí.
Aún no he abierto bien mis ojos, que voy a su cama y me siento junto a él.
Está calentito, plácido y profundamente dormido. Es perezoso como su madre, tremendamente perezoso, así que esta tarea del despertar nos lleva tanto tiempo como para llegar siempre tarde a nuestros quehaceres diarios.
Es todo un ritual. Mi tono de voz es el más dulce de toda la jornada que se abre ante nosotros. Mi voz tierna, el volumen suave y mis manos ávidas de dar caricias y arrumacos. Le beso en la cara. Apenas reacciona ante mis carantoñas, pues el sueño en el que está sumergido es aún profundo. Me meto en la cama junto a él e inconscientemente me hace un sitio y me abraza. Nos enroscamos bajo las sábanas y, aunque el tiempo pasa vertiginosamente a esas horas de la mañana, parece no importarnos. Le paso la mano por las piernas dándole cachetitos para que vaya desperezando, le hago cosquillas por los pies, le escribo cartas invisibles de amor en su espalda y comienza a despertar.
- ¿Cómo suena esa estrella, mamá?
- ¿Y la tuya, hijo, cómo suena la tuya? – le pregunto con la intención de entrar en su sueño.
Su silencio es su respuesta y continua durmiendo.
Me levanto. Subo la persiana y las caricias dejan paso a unas pequeñas sacudidas cariñosas a su cuerpo. Cuando abre los ojos le pregunto por las estrellas, por el lugar donde se encontraba unos instantes atrás y él me contesta con cara de extrañeza.
- ¿De qué estrellas me hablas, mamá?
- No importa, date prisa, mi vida, otra vez llegamos tarde... ¿Cruasanes o galletas?
- Cruasanes con chocolate.
Mientras él se viste y se asea le preparo un dulce desayuno, después de tomarlo, me da un beso y, cargado con una mochila llena de libros, se larga a clase.Otro día.

15 noviembre 2006

Los Lecherines

El amor mueve

montañas...

seis horas y media

me moví yo

para llegar a ellas...

¿es atrevido

decir

que

es

el amor

quien

me vuelve

cazallera

montañera

aunque entregue

la cuchara?

PD: chissttt, chisssttt... subí allí donde muestra la foto, aunque no había nieve todavía... ¡todavía estoy impresionada!!!

Fiel

Ella no se levantó de su cama en cuatro días.
Los pasó sin probar bocado. Apenas bebió agua.
Guardaba su ausencia sobre la almohada donde todavía permanecía su olor.
Unos ojos tristes, sin vida, como él, nos miraban cuando le alentábamos para que saliese de allí, para que retomase su vida cotidiana.
En el intento de levantarla, dejaba su propio peso haciendo la fuerza necesaria para indicarnos que no quería cambiar de estancia.
En los últimos seis meses de vida tan solo salía de casa para lo más necesario, y, en cuanto regresaba, como una flecha saltaba a la cama y se apoyaba en lo que fue el regazo de su dueño.
Fueron trece años de unión, de fidelidad, años en los que se prodigaron juegos, mimos y se proporcionaron el calor necesario en invierno y la calidez que siempre se necesita aún en el buen tiempo.
Anduvieron juntos por la vida y en cuanto él se fue, ella no hizo ningún esfuerzo por aguantar mucho más entre nosotros.
A los pocos meses nos dejaba y su alma iba en busca de su dueño.
Siempre fiel.

10 noviembre 2006

Un beso para ti

Unos recuerdos de mi amiga Fantasía han hecho que los míos afloraran de repente y pidieran a gritos ser escritos, así que, dejo mi boli deslizarse por la hoja de un bloc mientras mis alumnos recortan papeles de colores disponiéndolos en un precioso collage.


Bajo una ducha de tarde de domingo me abordó la fatal noticia. Un ring diferente seguido de otros muy insistentes me hicieron dejar un reguero de agua hasta mi mesilla. Descolgué el auricular y mi mirada se perdió en el horizonte. Tantos fines de semana yendo a verle y éste no me encontraba con él.
Recuerdo perder mi mirada en el fondo del espejo mirando sin ver mi cara cómo lloraba, mi cuerpo desnudo y mojado y la impotencia que se adueñaba de mí por momentos.
Sé que era la crónica de un desenlace anunciado. Esa horrible enfermedad del olvido le había dado la mano desde ocho años atrás y nos iba advirtiendo de una manera cruel que se lo llevaría más tarde o temprano. Pero nunca nos sentimos preparados para despedirnos definitivamente de quien queremos.
Un viaje rápido, excesivamente rápido hasta el pueblo que me vio nacer, me permitió darle mi último beso, mi último abrazo, decirle a sus ojos ya lacrados, que le quise con locura.

Ya han pasado cuatro años y medio desde entonces y no lo llevo conmigo cada día que pasa pero mis momentos más importantes los comparto con él.

Y ahora recuerdo como pequeños fotogramas, esos retazos últimos de su vida, contemplándolos como espectadora, viviéndolos con complicidad junto a él.
Estoy viendo esa mirada perdida, como de cristal, como a punto siempre de llorar.
Oigo sus palabras repetidas, el nombre de mi madre mil veces en el canto de sus labios. Ella fue su sosiego, su paz, el ser en quien siempre se apoyó, su refugio. Ni el Alzheimer pudo con el olvido de su nombre. Teresa fue el estribillo que cantó mil veces diarias.
Recuerdo su pudor en el primer baño que le di. Ahora era su hija quien le envolvía entre pañales, quien le extendía entre los pliegues de su piel, vieja y fina, la crema que tanto le aliviaba sus rozaduras.
Sonrío al ver esa sonrisa boba en su boca cuando le afeitaba dispuesto a su paseo en zapatillas por el pasillo de casa.
-¡Venga Daniel, unas gotas de masaje, que nos vamos de jarana!
Ya no puedo oler el aroma que tantas veces vaporicé sobre su piel, ese olor de niño grande recién salido del baño.
Y momentos más tormentosos. No... esos no quiero escribirlos, esos los quiero en el olvido.
Por el contrario, ahora veo la luz de la mañana entrando en su dormitorio.
-Venga papá, a levantarse... hace sol...[...] Y tú sal de ahí, que molestas...
- No, a la perra déjala aquí , conmigo, siempre conmigo...
[...]
-Tranquilo papá... allí está, contigo

05 noviembre 2006

En tu bosque encantado


Eran las tres de la mañana. Aún me restaban muchos minutos para reparar mi cansancio diario y sin embargo me sentía como si hubiese dormido mis horas reglamentarias. Un sueño me había despertado en medio de la noche y, sin luz, había visto mi propia sonrisa dibujada en la cara.
Una lluvia de hojas secas cayendo por mi cabeza había sido la culpable de mi despertar.
Caminaba de regreso por tu hayedo seguidos mis pasos de un batallón de duendes.
Me había internado en el bosque justo cuando la almohada de mi cama me transportó hacia allí, hacia tu bosque encantado.
Sin embargo en el sueño no era de noche. Los rayos del sol se intercalaban entre las ramas ya desnudas de las hayas y un resplandor anaranjado brillaba allá donde miraba. Era la luz del atardecer. Iba sola.
Desde el camino de regreso de Estanés, justamente donde la hojarasca alcanzaba más de un palmo de espesor, había comenzado mi vuelo hasta tu hayedo. Unas repentinas alas a mi espalda me levantaron del suelo y me llevaron hasta allí. Un olor a humedad, el olor del otoño, impregnaba el lugar y solo el canto de algún pájaro rompía el silencio reinante.
Iba escuchando el sonido seco y crujiente de mis pasos y paré de repente. Tan solo hablaba el silencio del silencio y entonces ocurrió. Alguna hoja del sendero comenzó a moverse y su sonido me inquietó. No sabía exactamente qué era lo que pasaba, tal vez sería algún animalillo del monte. Pero no.
Mi sorpresa alcanzó su grado máximo cuando unos pequeños duendecillos verdes y con indumentaria anaranjada iban saliendo de debajo de las hojas. No había transcurrido un minuto que el número se había multiplicado. Eran decenas los pequeños personajillos que, con una sonrisa picarona en sus semblantes, iban apareciendo en escena.
Atónita por lo inusual del paseo decidí darme a ellos y me senté en el lecho de hojas aprovechando el tronco de un haya como respaldo.
Estiré las piernas y coloqué una encima de la otra alcanzando la sensación de comodidad.
Los hombrecillos comenzaron a trepar por mis piernas. No despegaban más de cuatro centímetros del suelo, pero eran increíblemente ágiles. Poco a poco se fueron acomodando encima de mi cuerpo adoptando posturas que en algunos casos parecían propias de contorsionistas.
No sé por qué pero mi estado de ánimo iba cambiando por momentos. Me dejé llevar por el momento y una plácida sonrisa se instaló en mi rostro mientras que con mi mirada les iba dando el saludo de bienvenida.
Emitían unos sonidos agudos que en la mayoría de las veces, cuando se juntaban varios de ellos para hablar, parecían los chillidos de un grupo de roedores.
En un abrir y cerrar de ojos mi cuerpo de tornó en color azul anaranjado, pues apenas sí cabían más duendes de orejas puntiagudas sobre mí, y sin embargo no sentía ningún peso.
Me atreví a acercarles mi mano y algún duende atrevido trepó hacia ella. Las cosquillas que me prodigaban me incitaban a moverla así que a ellos les debía parecer como un vuelo en medio de un huracán; se agarraban a mi mano colgando sus piernecillas en el espacio y con ayuda de mi otra mano depositaba de nuevo sobre mis piernas a alguno que caía dando volteretas al vacío.
Les miraba como quien mira a la fantasía y ellos me devolvían su interpretación en forma de guiños continuos.
Así transcurrió no sé cuánto tiempo, pero la sensación de paz la recuerdo ahora despierta.
Mi estado consciente no me permite recordar el resto del sueño; podría inventarlo pero no quiero. Tan sólo me apetece ir a tu bosque encantado y encontrarme con ellos.
¿Cuándo?

31 octubre 2006

Va de brujas...



Aún no ha despuntado el día cuando mi gato negro y mimosón pasea sus bigotes entre mis piernas buscando mis caricias, rozándome con su cola larga y peluda una y otra vez. En uno de sus pases, un hilo de mis medias se queda enganchado en sus uñas y un pequeño agujero comienza una carrera que termina en uno mucho más grande. Mis medias parecen ya un colador e intento mitigar esta semejanza haciendo cada día uno y otro recosido que le confieren un aspecto nada favorecedor.
Estiro mis brazos, y al compás, esbozo un bostezo largo y sonoro que hace las veces de un despertador.
De un salto brinco de mi cama y me enfundo dentro de mi vestido largo y negro confeccionado con un tejido que recoge toda pelusa y pelusilla que vuela a su alrededor.
Mi desayuno hierve en la olla que he dispuesto con el fin de darme un gran banquete solo comenzar este nuevo día.
Mientras una de mis manos le alcanza la leche a Felpudo, mi gato, la otra logra asir el sombrero que me da ese aire que tanto me gusta.
Por fin llevo mi atuendo al completo. ¡Cómo me gusta ser bruja!
Tras engullir las ancas de dos ranas, la cola de una lagartija y un tazón lleno de babas de caracol, de un salto monto en la escoba que me aguarda en el alfeizar de la ventana. Salgo volando abriéndome paso entre la niebla espesa que cubre la ciudad.
Desde el cielo apenas puedo divisar a los mortales que se dirigen a sus trabajos y alguno que otro que regresa a casa en busca del sueño reparador tras una noche de faena.
Todavía no he sobrevolado la ciudad cuando me cercioro de que me he olvidado algo. Miro hacia abajo y veo como el dedo gordo de uno de mis pies sale por un agujero de las medias a rayas que llevo puestas desde la noche anterior: olvidé las botas y con ellas casi mi cabeza.
Al entrar en casa, Felpudo me recibe con una mueca de asombro por la rapidez de mi regreso, ronronea dos veces y vuelve a su cama después de comprobar cómo me meto dentro de mis botas de tacón alto y larga puntera y salto de nuevo encima de mi escoba.
De nuevo en la calle impulso mi escoba y subo al cielo y en unos instantes mi casa parece del tamaño de una nuez.
Un sonido estridente suena dentro de mi bolsa. Es el pitido de mi teléfono. Un mensaje aguarda a ser leído. Dejo mi escoba en ralentí apoyada en una nube y lo leo. Mis amigas, las brujas, que no, las brujas de mis amigas, me convocan a la cena anual de meigas en medio del carrascal.
Me dirijo hacia allí y tras repetir por tres veces nuestras respectivas contraseñas de brujas, podemos ir tomando asiento alrededor de un árbol milenario cuyas ramas se mueven como brazos de gigante.
Es la reunión más importante del año. Allí compartimos nuestras experiencias y avatares; reímos y lloramos juntas; comemos y merendamos las viandas con que nos agasaja Teodora, la mayor del grupo que conoce bien sus funciones como bruja veterana. Bailamos y cantamos hasta quedar afónicas y a falta de quince minutos para medianoche nos damos nuestro abrazo secreto, el abrazo conjunto que nos recarga de energía para caminar y volar por separado durante un año más. Nos deseamos lo mejor y nos citamos para el año siguiente.
Como siempre, se trata de un abrazo largo, cálido y amoroso, energético, lleno de guiños de complicidad.
Con nuestro último grito de guerra nos separamos de repente y tras siete palmadas, seguidas de tres agudos gritos y diecisiete volteretas, regresamos a nuestras escobas.
Sobrevolando la copa del árbol de más de mil años, enfrentamos nuestras miradas, en un mismo instante bajamos nuestros párpados y pedimos nuestro deseo: con quien pasar esa noche.
¿Quieres ser tú?
¡¡¡Feliz Halloween!!

30 octubre 2006

Rodeando el lago de Estanés

La distancia entre coches se mide en color azul y el maquillaje de uñas es para sandalias de verano.
Los GR no son matrículas granadinas sino balizas para montañeros y domingueros como yo, en un intento de no extraviarnos en nuestro camino.
Nunca he plantado un árbol ni he escrito un libro, pero por primera vez colaboré en señalizar un camino que ocultará la nieve venidera, construyendo mi primer hito.
Fue la primera vez; la primera vez que vi un sarrio en su montaña, que escuché, en medio de un silencio que inundaba mis oídos, el ruido que provocaban sus saltos en las piedras.
La primera vez que supe que del calor al frío ante un sol espléndido hay un paso y que ropas húmedas deben ceder paso a las secas, aún a cambio de un tímido semidesnudo.
Que lanzar al aire la hojarasca del sendero, chapotear en los caminos encharcados de agua y cambiarme de tampax en medio de la caminata se tornan en un juego especial cuando mis pasos son precedidos por un experto lazarillo.
Que dormir mi cansancio entre tus caricias es un placer de dioses y que éstos últimos son los artífices que envolvieron al sol entre lazos de regalo para obsequiarnos con este día maravilloso.
Hoy ni siquiera protestan mis piernas y la quietud del lago de Estanés sigue tatuada en mi retina.

29 septiembre 2006

Cumpleaños muy feliz



Estoy todavía dormida, me despierta y me dice... ven... monta en mí y vámonos de viaje.
¡Qué sueño...! Son tan sólo las 7'25 de la mañana y de repente mi sueño se ha esfumado.
Me acabo de acomodar en el medio de transporte más cómodo que me ha regalado este día .
Me llama con cuatro bocinazos y entro en él. Es... mi móvil.
Mi primer viaje... a Hamburgo... o tal vez a Toulouse, no lo sé certeramente, pero sé que me he ido con él... y qué agustito. Ha sido un viaje lindísimo, dulce, arropado de tendre baisers como él dice. Le he pedido si me quería acompañar durante todo el día y me ha dicho que sí.
Así que, a los pocos minutos ha tenido que hacerse un sitio en mi vehículo porque Carlos, mi chico espiritual, ha llamado a la puerta y me ha pedido entrar, no sin antes desearme un día muy feliz. Lo que él no sabía es que iba a ser genial.
Nos hemos ido al cole los tres y sólo llegar, ha querido montar con nosotros mi mejicana preferida, cantando las mañanitas que tan bien entona ella y, claro se ha acomodado con todos.
A los pocos minutos he oido cuatro toc-tocs. Era mi oscense motorizado que no sabía a qué dirección enviarme unos bombones, y le hemos dicho que no nos importaba no poder relamernos con dulces, que en este lugar ya había mucho azúcar y, claro, ha entrado con buen gusto también.
Al ratito mi niña leonesa ha entonado un cumpleaños feliz tan cariñoso que le hemos abierto las puertas de par en par y se ha colado dentro. ¡Qué agustito se estaba con ella!!
No habían pasado diez minutos que todos nos hemos ido a Castellón y venga a cantar: "Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz..." No os podéis ni imaginar qué grupito tan calentito con mi linda Pilar en medio...
Y, claro, no podía faltar algo de salsa y entonces, mi Toño ha hecho una figura, un "setenta y uno", y todos nos hemos dispuesto en una rueda de casino y hemos bailado una de Marck Anthony.
Sobre el mediodía ha llamado Eduard: "oye, que yo también quiero estar ahí" y le hemos abierto las puertas. El ambiente ya estaba más que caldeadito y mi Julián ha venido desde mi pueblo para celebrar con champán. Venía andando casi a la par que Mar, mi niña dulce, y se han presentado juntos.
Cuando ya creíamos que nadie más iba a venir, de repente, una oleada de amigos han hecho su aparición: el señor barquero pero sin barca, ¡¡¡qué majo!!! estaba guapísimo con su niki de color rosa, poniendo la nota de color, el bilbaino más guapo que jamás hayamos podido ver, con su voz arrogante y lanzándome palabras de ternura, el peluquero, sin tijeras, pero sí con guitarra dispuesto a tocar "Yolanda" de Milanés, mi cuñado el cantante, para amenizar la fiesta.
Todos juntos hemos salido de mi cole y cuando hemos llegado a casa a comer, han llamado al timbre unos cuantos más: mi hermana, mis sobrinas, mi madre... ¡cuanto la quiero!
Mientras preparaba unas cositas en mi casa, sintiendo todas vuestras miradas, con sigilo ha entrado Nuse; todos la habéis visto llegar y su entrada ha sido como cuando sale la muñeca de la tarta, espectacular, como siempre. ¡Qué alegría me ha dado!
Y al ratito Mapi, mi compa mañica, con toda su jovialidad y alegría. Ha entonado una jota y se ha quedado más ancha que larga.
El día no ha terminado. Todavía quedan muchas horas por delante y sé que vendrán con nosotros los que faltan, los llevo dentro de mi corazón, mi camionero, mi Kelki, amigas de la infancia...

A las diez me meteré dentro de unos tejanos, me calzaré mis zapatos de baile y me iré a compartir mesa con mis amigas del alma. Este año estaremos 9 en la mesa, pero haremos como en las falmilias de buena fé: dejaremos el espacio libre para las tres que faltáis: Nuse, Pilar y Fantasía. Con vosotras la noche hubiese sido completa, perfecta, hubiese rozado la perfección.

Me olvidé de deciros que, cuando en mitad del viaje, llegamos a mi trabajo, se montaron en el coche tanta gente, que casi nos para la policía, pero una que tiene contactos les había avisado: "HOY ES MI CUMPLEAÑOS"

Me prometieron no quitarme puntos aún cuando les dije que mi coche siempre va lleno con todos ellos, aunque no estén dentro, que mi corazón les alberga y mi alma se hace más liviana porque les siento cerca.Un beso de gracias a todos y todas. Os quiero.

11 septiembre 2006

Para subir al cielo...

No, no es hoy el día de regreso de mis vacaciones. Hoy es el día en que me apetece dejar unas palabras en mi blog. Hoy me apetece contar lo que llevo dentro y me congratulo conmigo misma de que lo que voy a soltar es algo positivo. Me siento contenta. No especialmente vitalista o alegre como suele ser mi estilo, pero sí tranquila.
Después de los acontecimientos que me tocan vivir últimamente me sorprendo de mí misma al comprobar mis reacciones.
Hace unos años mi vida estaba muy ligada a una amiga, Nuse, un pedazo de mujer que cada día de mi vida está en mis pensamientos. Con ella compartía mi vida, nuestros hijos, nuestras entradas y salidas hasta que un día ella conoció al amor de su vida; recogió su casa, hizo maletas y agarró a su hija y la vida por montera y se largó junto a él. Y yo me quedé aquí, rota de dolor, nadando entre mis lágrimas. Días y días le lloré, le eché de menos, creía que nada podría ser igual sin ella cerca.
Pero comprobé que la distancia no destruye la amistad. La distancia imposibilita el verse, el dar rienda suelta a algunos sentidos, ver, oler, tocar... pero el sentir, el compartir, eso no se pierde. Han pasado, nu sé... tres años? Y prácticamente nos hablamos cada día. Le hago partícipe de todo lo que me acontece, reímos juntas nuestras alegrías y lloramos nuestras tristezas. La cuestión es que después de este tiempo “separadas”, la siento muy cerca de mí, incluso me arriesgaría a decir que más que antes. Simplemente no disfrutamos del habitáculo cara a cara.
El teléfono obra de maravilla para que se dé esta situación. Cuando en el auricular veo su nombre, me dispongo una cocacola entre mis manos, los cigarros oportunos y disfrutamos de horas de conversación, horas de cháchara diaria.
Y ahora se va Fantasía, un pilar muy importante en mi último año de vida, una amiga con letras mayúsculas, un ser impresionante que me ha dado tanto, tanto, que no tendré vida en este mundo para agradecérselo.
Cuando me dio la noticia, me quedé paralizada, creo que por unos instantes mi corazón se colapsó, pero de inmediato algo dentro de mí me impulsó a disfrutar de su marcha, a compartir con ella su alegría de dejar esta tierra que la ha cobijado sus últimos años. Me apena tener que conformarme con su ausencia, pero sé que nuestra amistad es tan sólida, tan clara y pura que perdurará en la distancia y en el tiempo.
La vida es un camino que recorremos para aprender a ser nosotros mismos, a conocernos mejor y ser personas más sanas. Está llena de adversidades y de placeres, pero el resumen es que estamos aquí para aprender. Todo lo que vamos viviendo nos va dando experiencia para poder sobrellevar de mejor manera lo que nos viene de frente y tengo el convencimiento de que todas estas pruebas nos ayudan a crecer.
El apego emocional es “un error” que creía tener bastante agarrado a mí, sin embargo me emociono conmigo misma al comprobar que lo voy erradicando de mis adentros.
En estos momentos me siento fuerte, serena, tranquila y absolutamente vacía de ansiedad. Vivo el día a día y disfruto de cada uno de sus momentos. Deseo vivir cada día compartiendo con los seres que tengo a mi alrededor y por supuesto con los que tengo lejos de aquí.
Los kilómetros no existen cuando amas a alguien. Cuando hablo contigo Nuse, cuando hablo contigo Fantasía, aunque estéis lejos de aquí, os oigo y os siento como si estuvieseis en la cocina de mi casa. Y me siento bien.
Hoy me siento bien.
Para subir al cielo se necesita una escalera larga, una escalera larga y otras cositas... ganas, amor, desapego, ilusión, confianza...
Podéis ir diciendo todas aquellas cosas que vosotros y vosotras necesitaríais para tocar cielo...

31 julio 2006

No llaméis al timbre que no estamos


Bueno, mañana envuelvo mis cositas de nuevo, las meto dentro de la maleta y echo una sábana por encima de mi casa; me voy a la playa otra vez, esta vez a la Costa Dorada. Me iré con mi mami y con mi hijo al que no veo desde hace cuarenta y un días y unas horas... ¡qué ganitas tengo Dios mío de abrazarle, besarle, charlar con él e inundar mis oidos con sus aventuras, sus experiencias, con todo lo que tiene por contar. Llega del nuevo continente con mil cositas en un saco para guardarlas en su recuerdo y para derramarlas aquí. Me llamó anteayer para decirme que le pidiese vez en la peluquería, quiere cambio de imagen (esta adolescencia está llegando deprisa): de la melena a una cresta punk...a él todo le va bien. En cuanto le corten el pelo, nos metemos en el coche y abandonamos la ciudad rumbo a la playa, con unas ganas locas de mar, sol y arena; con ganas de disfrute de mi niño, de mi madre; con ganas de divertirme, de nadar y bailar. Y al mismo tiempo dejo la ciudad con una cierta penita... no veas cómo estoy disfrutando últimamente... esas tardes de río, esas noches de risas... tantas fotos que dejan plasmado el disfrute inmenso de las horas compartidas... Me voy con una paz que no había sentido hace bastante tiempo.
Así que no llaméis al timbre, que no estamos.
Nos vemos.



















































































































27 julio 2006

Emma Shapplin


Irrumpiste en mi vida
en una comida dominical entre amigos
y estremeciéndome
llenaste mi interior con ímpetu
pudiendo verter mis sentimientos en instantes
llorando mis penas atrasadas.

Mi cuerpo tiritó como cuando recibe frío

y un nudo se apoderó de mi garganta
giraste y giraste
y mi sonrisa danzó a tu compás
y al fin
la melodía de tu voz resolvió los grados perdidos.

Pude sentirte sin verte

a oleadas de paz me lancé sin propósito
no necesité de tus manos para sentirme acariciada
tu voz y tu música me mecieron
mientras miradas de amigos se complicaban con las mías.

Desde el domingo me levanto contigo

y mis noches terminan con tus partituras
contigo pierdo mi mirada conduciendo
y viaja, sosegada,
mientras mis manos dirigen el volante a su destino.

24 julio 2006

Desde tu sofá


Desde tu sofá

Revolví mi deseo en el Colacao
mientras recostabas mi ardor en tu sofá

Encendiste mi pasión bajo tus dedos
dibujando arrugas en las sábanas de tu lecho

Destapaste el regalo de mi sexo
explotando contigo en minutos de gozo
y te abracé dentro de mí
aun sin brazos

Tu cuerpo le cantó
una nana al mío
y cogidos de la mano
se durmieron
sellando en sus bocas
la lujuria vivida
a retazos.
Me apetece tirar a la basura un montón de cositas que tengo por este ordenador, así que antes de hacerlo, las colgaré en este blog. A partir de hoy los escritos serán anacrónicos. Ni serán lo que siento, ni reflejo de mi presente, mero pasado.

21 julio 2006

Te bajaría las estrellas...


20 de Julio de 2006. Es la una y media de la madrugada. Llueve desesperadamente, los relámpagos iluminan mi sala cada vez que se despliegan en el cielo; al final, un trueno largo y ronco me recuerda que necesito la luz para escribirte; la pantalla tirita.


He llegado a mi ciudad pero no he entrado entera en mi casa. Cierro la puerta tras de mí y veo que un gran pedazo de mi corazón se negó a venir conmigo, sólo mis pensamientos me acompañan a cada segundo, torturándome, ahogándome. Hasta mis maletas se niegan a ser deshechas, la arena se revuelve contra mí y no me permite que la arranque de allí donde se quedó pegada. El olor a salitre va pegado a mí, recordándome que aquella era mi cuna, el lecho donde me sentí feliz y dichosa. Mis enseres se reparten por el suelo como abandonados sin ninguna intención de colocarse en sus lugares.

Mil balizas lucen en mi mente iluminándome el camino de regreso a tierras levantinas; como antorchas, me dicen que siga su lumbre para entrar en el paraíso de nuevo, en esa ciudad que, sin ser bella, adorna con su imagen lo que veo cuando cierro mis ojos. Y allí estás tú, siempre tú. Serás siempre tú.

Imágenes de campanarios me despertaron esta madrugada. Y si era la luz de tu campanario la que me meció esta noche en sueños, la que veo desde tu cama, ese lienzo que es el alfeizar de tu ventana, el castillo en ruinas y las palmeras, y los pájaros que me despiertan en la alborada.
Un cielo plomizo me da los buenos días y al desperezarme comienza a llover. Y si las nubes me comprenden y lloran conmigo tu ausencia, tu lejanía. El cielo está lleno de desánimo, como yo, confabulado. La tristeza apoderándose de mí.

Por qué tan difícil todo, porqué no puedo dejar que mi corazón mande sobre la razón; valdrá la pena la equivocación si lo que importa es dejarme llevar por lo que siento, deseo definitivamente ser valiente, ser fuego, volcán. Tengo unas ganas locas e incontables de amarte sin límite, sin caducidad, con toda mi verdad, mi transparencia y mi cariño. Quiero ser libre, no estar asediada por comentarios, por deberías, por ejemplos de lo correcto. No quiero darle la espalda a mi libertad.

Y si fuese libre para regalarte mis sueños, para entregarte mis sensaciones, mis pensares y mis sentires. Y si me atreviese a decirte que haría locuras por estar a tu lado, que envolvería mi casa, la ofertaría y con solo una maleta iría a tu lado.

Y si me atreviese a decirte que desde el domingo tengo la necesidad de tirar mis recuerdos, despegarme de mis pertenencias y comenzar a andar a tu lado sin ningún lastre.

Y si todo fuera tan fácil como escribir, como ir agregando estas letras a la pantalla, y si cuatrocientos kilómetros entre tú y yo fuesen una mentira. Y si estuviera abrazándote ahorita mismo, si no me hubiese marchado. Y si crees en lo que siento, si puedo amarte. Y si sabes que puedo.

Y si no paro de amarte y te amo más, cuanto más te escribo más te amo. Y si el amor que te escribo te ha tocado y si no te he perdido.

Y si regreso y te espero en la plaza de tu pueblo con mil besos deseando ser dados.
Y si no quiero que se pierda el tatuaje de tus besos en mis labios, tu aliento sobre mi aliento. Y si te digo que jamás quiero albergar a nadie más entre mis muslos.

Y si no puedo dejar de nadar por dentro de tu mirada, esa mirada que me sigue dentro de mis ojos, esos ojos que se sumergen en los míos acariciando mi intuición que concibe que tú eres mi alma gemela.

Y si te dijese que mi felicidad significas tú, tú por entero, por dentro, por fuera, cansado, alegre, dichoso, afligido, tranquilo, cotidiano.

Y si dejo de pensar, dejo de controlar, abandono la razón, dejo de ser humana y soy sólo amor. Y si rompo todas las barreras y todos los temores y soy sólo amor; y si dejo de calcular, de desear, dejo de ser conciencia, pierdo todo con tal de ser sólo amor, sólo tu amor.

Te beso,

PD1 (para Sergio): Te pido perdón de antemano por lo que esta carta pueda suponer para ti, por lo que te pueda revolver por dentro. Esta soy yo, desnuda, sólo mis sentimientos en ella.
PD2 (para Santi): Besitos y gracias

09 julio 2006

Dios vuelve en un Ford Fiesta


No sé si habéis leído un libro que se titula "Dios vuelve en una Harley". Lo lei el año pasado y me gustó bastante.
A mí me ha vuelto en un Ford Fiesta. El sábado que llegué a mi ciudad de vacaciones lo vi apoyado en la barra de una discoteca de playa... guapísimo, hermoso, con la sonrisa más plácida que jamás hayais visto, grande (no podía ser de otra manera).
Desde el principio sentí que tenía un "algo" especial. Entablamos conversación en unos instantes y luego todo vino rodado: bailamos, charlamos y me llevó de propio a casa junto con unas amigas. No lo hizo de manera absolutamente gratuita: quería "estar" conmigo y conocerme un poquito. Aunque opuse resistencia en un principio, luego accedí a quedarme a solas con él en su vehículo y nos intercambiamos unos dulces besos. No insistió (galante y respetuoso él) en continuar con los amores y nos emplazamos para una cena en su casa. Esta cita sería el lunes.
No entraré en detalles; sólo os diré que la conexión, el grado de fusión, de vibración con ese hombre aquella tarde fue una experiencia que no había vivido jamás en mi vida. Una rica conversación me brindó la oportunidad de conocerle un poquito y enamorarme de él, y unas horas más tarde de amarnos sobre su cama. No fue sexo, fue una entrega recíproca que nos regaló el don del placer.
Hoy escribo esto y tan sólo han pasado cinco días.
Cinco días en los que mi pensamiento ha hecho de las suyas proyectando, soñando despierta y dormida, viendo cómo envejecería junto a él y nuestras familias.
Pero sobre todo, cinco días han bastado para que yo haya podido saber más sobre mí de lo que supe en cuarenta y dos años. Él, el artífice, mi dios en Ford Fiesta. Una persona con un autocontrol maravilloso visto desde mi ingenua perspectiva, un ser dador que, aunque se revuelve contra sí mismo, sigue dando, ofreciendo y enseñando su sabiduría.
Cuarenta y dos años he necesitado para cerciorarme de mi egocentrismo, ese egocentrismo que tanto me disgustaba en los demás (¡vaya espejo!).
Tres tardes han sido las únicas que he disfrutado con él y de él (mamá mía, cuántas más me hubiesen gustado... toda mi vida!!!) Pero en sólo tres, hemos hablado y hablado de mil conceptos, de virtudes y defectos, del amor y mil cosas más.
Y siempre él, tan atento, tan amable, tan amoroso, eligiendo siempre las palabras que no hiciesen daño. ¡Qué sabio!
Pero el cometido se ha cumplido.
Hoy tengo cuarenta y dos y un día más y me he podido conocer a mí misma más que con mil sesiones terapeúticas.
En "Dios vuelve en una Harley" la protagonista también se enamora de él y él le va enseñando valores, le va guiando... El final, no me acuerdo muy bien. Creo que Dios le presenta a la que será su pareja...
En fin, que tan sólo quiero darle las gracias más sinceras que he podido dar en mi vida; decirle que le quiero con todo mi corazón y que me hubiese encantado saber mimarle, cuidarle, ser lo que él seguramente esperaba de mí, haber podido ser la compañera de viaje que desea para sí y junto a sus hijos.
Gracias Sergio, te quiero.
Este post lo escribí el sábado pasado. Lo cuelgo hoy. Ayer se lo leí. Dos segundos más tarde me sentía inmensamente feliz. Por fin había entendido mis agradecimientos. ¿Será que la palabra escrita tiene más poder que la hablada? Besos, mis chicas.

07 julio 2006

Sé, no sé; sé, no sé; sé, no sé...



No sé qué día es hoy, estoy de vacaciones. Sé que es viernes y que esta noche me voy de concierto con muy buena compañía.
Sé que esta mañana mi pulso se ha acelerado. Sé que que molesto, que mi presencia incomoda, invado su espacio. No puede ir desnudo por casa. Soy amiga de su mujer, pero él no me eligió a mí como confidente. Simplemente me aguanta por ella. Sé que un mes es mucho tiempo, treinta y un días.
Sé que sólo vine por unos cuantos, pero hoy deseo sean los treinta y uno. Qué me deparará este futuro inmediato...
De repente veo mi alma a trozos por América del sur y por el huerto de las naranjas más ricas de España.
¡Ay qué sensación! Mi pulso se acelera.
Me veo con maleta en tierra, repleta de mis ropas, de mis deseos, sin alcoba donde aterrizar.

05 julio 2006

Buen comienzo de vacaciones

LLevo tres días de vacaciones y me da la impresión de que son más de diez. Os lo explico: Cuando sales por la noche, duermes un pelín a la mañana, haces vida en lo que queda antes de comer, vives la tarde después de haber dormido una siesta corta y otra vez la noche, es como si se multiplicaran los días... una sensación rara, pues hoy sólo es martes.
He entrado al ordenador de mi amiga cuando ella y su familia ya duermen y es que tengo ganas de gritar que:

E s t o y
c o n t e n t a...
y
m e
s i e n t o
f e l i z
PD: Solo os cuento esto porque este teclado hace un ruido de la leche, jossss!
Qué pena no poder poner foto, pero es que aquí no tengo mi carpetita de imágenes maravillosas...
Besitos

24 junio 2006

Me muero por...

Hay veces que escucho canciones que parecen haber sido compuestas pensando en mí, en lo que siento, en lo que me sucede.
Será que cuando nos enamoramos, todos pensamos parecido y los cantautores hacen el trabajo de poner música a lo que sentimos.
Ayer volvía de viaje y sonaba esta canción de Ubago en el cassette...


Me muero por suplicarte
que no te vayas mi vida
me muero por escucharte
decir las cosas que nunca digas
mas me callo y te marchas
mantengo la esperanza
de ser capaz algún día
de no esconder las heridas
que me duelen al pensar
que te voy queriendo
cada día un poco más
cuanto tiempo vamos a esperar

Me muero por abrazarte
y que me abraces tan fuerte
me muero por divertirte
y que me abraces cuando despiertes
acomodada en tu pecho
hasta que el sol aparezca
me voy perdiendo en tu aroma
me voy perdiendo en tus labios
que se acercan susurrando
palabras que llegan a este pobre corazón
voy sintiendo el fuego en mi interior


Me muero por conocerte
saber que es lo que piensas
abrir todas tus puertas
y vencer esas tormentas
que nos quieran abatir
entrar en tus ojos mi mirada
cantar contigo al alba
besarnos hasta desgastarnos nuestros labios
y ver en tu rostro cada día
crecer esa semilla
crear, soñar, dejar todo surgir
apartando el miedo a sufrir

Me muero por explicarte
lo que pasa por mi mente
me muero por entregarte
y seguir siendo capaz de sorprenderte
sentir cada día ese flechazo al verte
que mas dará lo que digan
que mas dará lo que piensen
si estoy loca es cosa mía
y ahora vuelvo a mirar
el mundo a mi favor
vuelvo a ver brillar la luz del sol

No sé volar


Tengo el corazón roto
el alma agotada
mis ganas en el puesto
y no doy el pistoletazo de salida
Mis alas en el armario
colgadas de una percha
se me hicieron pequeñas
Tantas cosas quiero conseguir
y no empiezo con nada
libertad para actuar sin esperanzas
paz para vivir tranquila
serenidad para limpiar mi hoy y mi mañana
Estoy agotada
me siento enferma
mi corazón sangra
y la luz que me sana
no aparece ni por una rendija

20 junio 2006

Las apariencias engañan subiendo en ascensor


Pasan pocos minutos de las cinco de la tarde y Marta regresa a casa después de unas horas de clase. Entra en el patio y abre la puerta del ascensor. Tras ella, un chico aprovecha el viaje, cierra la puerta y comienza a ascender el elevador. Intercambian un hola como saludo.
El ascensor se detiene en el quinto piso y la niña abre la puerta y se va.

-Hasta luego
-Adios

Él chico, un joven de unos veinte años, continúa hasta el séptimo piso, planta en la que una academia instruye a los adolescentes y muchachos que necesitan de preparación para progresar en sus estudios.
Marta, que tan sólo cuenta con 12 años ya ha entrado en el piso que comparte con su madre, una mujer rubia y atractiva.
La niña es una preciosidad con unos ojos azules como el mar y una cabellera de pelo rubio y alborotado que le cae sobre la espalda. Su cuerpo no define bien su edad. Sus pechos incipientes y su cuerpo alto y esbelto le confieren una apariencia de más años, como si alcanzase ya la mayoría de edad. Esta jornada termina después de hacer los deberes del cole y se acuesta tras cenar como cualquier otro día.
Al día siguiente, la madre, al regresar del trabajo, entra en el portal de casa y abre el buzón y, cual es su asombro cuando encuentra una nota en el buzón con un cartelito que dice “para la chica rubia”. Abre la nota y lee: Soy el chico que subió ayer contigo en el ascensor. Llámame a este teléfono y tomamos algo.
Debajo de la nota aparecían los nueve dígitos de un teléfono móvil.
Al llegar Marta del colegio es abordada por su madre quien le pregunta que de qué se trata esa nota del buzón. La niña le explica que al día anterior compartió el ascensor con un chico que estaba “buenísimo” que debía subir a la academia. La madre, alucinada por las explicaciones de la hija emite una carcajada y piensa que su Marta está creciendo y la niña que encierra su cuerpo se está convirtiendo en una mujercita, pero no le da ninguna importancia más.

Al día siguiente, vuelve a repetirse el mismo hecho. Otra nota aguarda en el buzón "para la chica rubia”:
Hola, no sé si ayer no viste mi nota. Soy el chico que montó contigo en el ascensor. Me gustaría conocerte.Llámame, que me apetece verte otra vez.

La madre, ya con cierta preocupación, le comenta a su hija cuando llega a casa y decide escribirle un mensaje al chico en cuestión:

Hola. La chica rubia que subió el otro día en el ascensor contigo es una niña rubia y yo soy su madre. Tan sólo tiene doce años. Lo siento.”

Tan sólo pasó un día para que esa madre encontrase una nota de respuesta en su buzón: Lo siento mucho, habrá sido una equivocación. No molestaré más. Perdón.

Cuando esta historia me la contaba el otro día una amiga me hizo tanta gracia que os la narro aquí. Me impactó cómo un muchacho de apenas 20 años es capaz de cortejar a una chiquilla de la que se quedó prendado en el tiempo que le cuesta a un ascensor subir cinco pisos. La niña está que se sale de emoción, como podéis suponer. La madre, tranquila por la respuesta tan cuerda del chico, no deja de pensar que a su hija todavía le quedan unos cuantos platos de garbanzos para iniciarse en el mundo de los amoríos.

PD: Cuando me contaron esta historia me acordé de ti Nuse y de tu maravillosa hija. La de anécdotas que os depara la vida con estas hijas tan guapísimas que tenéis... ayssss. Besos para las dos.

Libertad


Soy una mujer presumida..., bailonga cuando ando de bares con mis colegas, y, lo admito: me encanta coquetear con los hombres, ¡qué le vamos a hacer! Me da morbillo ese jugueteo, ese ir a y venir de miradas furtivas, ya sabéis a lo que me refiero, aunque al final, casi siempre, caldo borrajas. Con flirtear me es suficiente.
No he tenido problemas hasta ahora para ligar. Aunque lo que a mí realmente me gusta es que me liguen. Lo de ligar me parece demasiado fácil; hay muchos hombres por el mundo, un buen ramillete de ellos en cada bar que se apelotonan detrás de tu propio culo con una cara de abobados levantando la mano con el ticket de turno para que les digas: a ti te toca, tú has sido el elegido.
En fin, que me voy por las ramas.
A lo que iba con este post.
Este finde salí con mis amigas por ahí, de bares (cada día lo odio más) pero era una opción para ver si me lo encontraba.
En uno de los bares, que estaba atestado de gente, una de mis amigas me advierte de su predilección por uno de los tíos que había en el local. Yo le escucho y acepto barco como animal de compañía. No obstante me lo recuerda unas cuantas veces, ejem, por si acaso.
Entre amigas, no hay lugar a dudas: si una te dice “este me mola”, tú debes facilitarle la faena a ella y descartarlo del grupo de tíos a los que puedes vacilarles un rato esa noche.
Pues eso hice este sábado con "su" gerundense, un tiarrón alto y fuertote, melenudo y con cara de buena persona. No coquetearle, ni moverle mis caderas al ritmo de la música, ni vacilarle, ni nada de nada. Bueno sí. Le hablé. Me dijo que era de Gerona y le pregunté que qué hacía por aquí, que de qué trabajaba y esas nimiedades de las que se habla con una persona a la que no conoces de nada, pero que de una manera políticamente correcta aceptas su conversación y te conviertes en partícipe de ella, unas preguntitas sin ninguna intención. Me la suda realmente si trabaja en la administración, en un taller o en el campo segando. Simplemente era una conversación, sin más. Ah, sí. Mientras hablábamos bailamos, pues el sonido del bar era alto y tiene como un problemilla al hablar... no le entendía nada de nada y nos cogimos y bailamos mientras charlábamos, ni siquiera una canción entera. No creo que mi conversación llegase a más de 5 minutos.
Reacción: un enfado de mi amiga de la hostia. Mi traición, por lo visto, había sido enorme. Su sensación, que yo le había fallado. ¿por qué? Por hablar con el chico.
En fin. Ya lo hemos aclarado mi amiga y yo. Hemos conversado dando un paseo dominical y contándonos en qué aspectos nos había afectado a ambas esa pequeña charla con el individuo de Girona de 5 minutos.

Pero me apetece escupir en mi blog que no dejé de sentirme como la chica de la imagen que os regalo. Y no quiero sentirme así nunca.
Se lo he dicho a mi amiga: no me vetes la conversación con nadie, porque eso no lo haré jamás. Ni aunque te guste, ni aunque te pirres por él. Mi libertad no es de nadie, ni siquiera del mejor proyecto de enamoramiento, ni de la mejor de mis amigas. Te regalo mi confianza, te la di hace casi 7 años, haz buen uso de ella, porque yo intento hacerlo así, pero no me pidas tonterías porque no te las voy a dar. Pídeme complicidad y lealtad pero no me cortes la lengua.

17 junio 2006

Tú decides


"Tienes dos maneras
de vivir tu vida:
como si nada fuera un milagro
o como si todo
fuera un milagro."
Albert Einstein (1910)

¿Por cuál de las dos te decides?

Mi besar...


Te beso como en esas películas
en las que la pantalla del cine se inunda
con el primer plano del fragmento de dos rostros fundiéndose en un beso,
perfil nítido de labios y bocas,
labios temblorosos y bocas entreabiertas,
mejillas abrazadas sutilmente por los dedos de los besantes,
lenguas que se acercan tímidamente a la boca del otro,
lenguas húmedas que se atraen como imanes
y se rozan casi sin querer pero queriendo,
labios que juguetean tímidos de pasión
sólo con el juego preliminar que infunde
el deseo de ahondar en el beso más profundo.
Con éste te beso yo,
con el beso que comienza vergonzoso
hasta marearse en la vorágine que
describe el movimiento de las lenguas,
que se ahoga y recupera,
que se violenta y serena,
que comienza entusiasta y termina entusiasmando.
Te abrazaría con mi boca
y succionaría la tuya,
mordisqueando tus labios,
absorbiendo tu lengua,
apartándome de ti el espacio suficiente para leer en tus ojos
que sólo deseas seguir los besos.

14 junio 2006

DE CINE


Este finde va a hacer un año... un año enterito desde que le conocí.
El lorito dice que los días pasan volando y, la verdad, es que lo pienso y... sí, han pasado muy deprisa; sin embargo ha habido momentos, temporadas, semanas, días, que han sido interminables.
El sábado es la fiesta de clausura del festival de cine. En ese foro le conocí, en un halo donde todo cabe: el amor, la tristeza, el drama, el sexo, lo irreal, lo palpable...
Espero que esto sea como el ámbito donde se creó, una historia de cine, pero de las pelis que a mí me molan, de risa, de amor, de las que te dejan buen sabor de boca y quieres volver a ver mil y mil veces más.
Espero ser una buen actriz en el reparto que me toca y que mi partner sea el que siempre soñé.

13 junio 2006

Para ti


Toma
en mis manos voy dentro
con un corazón para amarte
un guiño para implicarte
y una sonrisa en la que puedes colarte

09 junio 2006

Sexo, puro sexo


Entre una cámara de vídeo y tu sexo, estos labios
entre la pasión y la lujuria, esta imagen
no es mi boca, pero es su réplica;
cambiemos saliva por fluídos
amor por sexo
y estos labios ilustrarán
la penúltima de mis noches vividas.

04 junio 2006

Feliz cumpleaños mi amor


El parto fue espléndido, sin esos dolores que describen la mayoría de las mujeres que dan a la luz. Fue una madrugada, la del 3 de Junio de hace doce años. La comadrona, pendiente de mí, elogiaba mi faena, como si la hubiese toreado ya varias veces, pero no, era mi primer y único hijo. Tras el primer y desgarrador dolor asomó su cabecita.
- No empujes tan fuerte mujer, que le vas a romper la clavícula! - me advirtió la experimentada matrona.
Sólo un empujón más fue suficiente para que de mis entrañas naciese la persona que más quiero en el mundo, mi niño, mi ángel. Tras ese último dolor incomparable a cualquier otro, él inundó mi vida para siempre. LLegó a este mundo y en dos segundos me lo colocaron encima de mi pecho hasta que su cordón umbilical dejó de latir encima de mí. Mis brazos se mancharon con los líquidos amnióticos y lo besé hasta la saciedad, hasta que ella estimó pertinente separarlo de mí, limpiarlo y efectuarle la revisión oportuna del recién nacido.
Desde ese día mi vida corre paralela a la suya y mi felicidad es dependiente de la suya. Hoy es un muchacho de 12 años, maravilloso, dulce, guapetón, buena persona y... qué queréis que os diga, se me cae la baba al hablar de él.
Hoy ha pasado el día con lo que más le gusta, su balón de fútbol, jugando el último partido de liga de esta temporada. Ha llegado a casa eufórico: habían ganado el partido y subido un punto en la clasificación.
Ahora duerme, plácido, junto a su yaya que vino a pasar unos días junto a nosotros. Hace un momento he ido a verle. Casi no cabe en la cama. Crece sin parar. Cuando se desnuda, tapa sus encantos con la mano y me los niega a los ojos. Crece su pudor. Es ya un preadolescente y yo una boba a la que se le caen las lágrimas escribiendo estas líneas.
Te quiero con locura, mi cielo, mi vida.
Feliz cumpleaños y que cumplas muchísimos más.

02 junio 2006

Me dice la cita: ¡Pon atención...!




Hay días que tengo mil cosas que contar pero mis ánimos no me lo permiten, días en los que llenaría páginas de sentimientos y sensaciones, pero no puedo... o no quiero.
Hoy he colgado un post a la mañana y ahora voy escribir otro.
En la mesa de mi ordenador tengo un calendario que se titula: “Sé feliz los 365 días del año” de María Pilar Briceño. En cada página hay una frase, una cita o algo relacionado con este tema tan maravilloso: LA FELICIDAD. Cuando me siento frente a la pantalla le echo un ojo a la cita del día y, ¿sabéis qué pone hoy?

“¡PON ATENCIÓN!
Analiza si tu forma actual
de enjuiciar y valorar
las cosas te está jugando
una mala pasada
y es un obstáculo
para tu felicidad.”

He sonreído para adentro, la vida te envía señales y mensajes continuamente. Esta página del almanaque es para mí, escrita para mí. Continuamente siento que me pongo barreras para conseguir este fin sublime: ser feliz. No tengo narices de ir de frente a las cosas que me interesan, me bloqueo, me ahogo y no sé ni qué decir. Y entonces vienen las llamadas a mis amigas del alma, “¿qué hago? ¿qué digo? ¡Ay! Qué complicación, o qué complicada soy, qué miedos me atenazan...

Un café inesperado en el día de hoy de apenas una hora me ha dado la oportunidad de hablar con él y... ¡NADA! Incapaz de mediar palabra de lo que quería contarle, siempre pienso que no es el momento adecuado y encima de no hablar de lo que yo quería, he hablado de lo que no debía: de mis mierdas con mi ex, de mis miedos con respecto a mi hijo, de todas esas cosas que lo único que pueden provocar es que él salga escapando de mi vida, si alguna vez había tenido la ligera intención de entrar en ella. Mientras hablaba me daba cuenta de que la estaba cagando, de que le estaba ofreciendo la dura realidad de una mujer separada y con problemas de relación con su ex, de los aspectos “negativos” de una mujer que tiene un hijo, pero... ¿sabes? Ahora estoy aquí, tecleando y me importa una mierda haberle hablado de esto. Tengo un hijo, maravilloso por cierto, al que quiero con locura, y realmente ha salido de mis adentros lo que más me preocupaba, que era esto, él, mi hijo.
Nos hemos emplazado para otro café. En ese le hablaré de todo lo que siento por dentro con respecto a él.
Vamos, eso espero.
Chicas... armaos de paciencia, jajajaja

Puedo hablar de...

...y llegó el sábado, y fuimos al concierto y todo fue moderadamente maravilloso, tal y como estaba previsto.
Pero no puedo hablar de un final de cine, ni de cuentos de hadas...
Puedo hablar de desilusión, d edecepción, de desánimo,...
Puedo hablar de dolor, de ahogo dentro de mi alma, de que me falta el aire, se me cae la ilusión a trozos, de que necesito magia, un hada con su varita que me toque la cabeza, con cuidado porque si no, seguro me hace mal...
Puedo hablar de que tengo muchas ganas de llorar, de que me muero un poquito por dentro...
Puedo hablar de preguntas, de miles de preguntas escondidas y miedosas, sin narices ni valor, que me muero de miedo ante un no, que no quiero más no...
Puedo hablar de espera, del puto teléfono, de la llamada que nunca suena, del desazón que me provoca su silencio...
Puedo hablar de las ganas que tengo de hablar con él, de las mil preguntas que tengo en el saco de mi corazón, de mis dudas, de mis temores, de mis anhelos... De que cada día que pasa le echo más de menos...
Puedo hablar de que a pesar de las opiniones, algo dentro de mí me dice que el mundo está equivocado, que mis creencias sobre sus sentimientos ganarán la batalla del amor....
Puedo hablar de que cuando me echo a la calle le busco, de que le imagino en cada rioncón de mi ciudad...
Puedo hablar de que me encantaría entrar en su agenda y conocer todo su tiempo, de mi deseo de poder colarme en su espacio...
Puedo hablar de que todo esto me ha pillado en un momento bastante bajo de mi existencia y que las penas juntas se hacen muy pesadas y me cuesta mucho sobrellevarlas... y que me siento frágil, débil...
Que estoy cansada... que sí, que el mundo está lleno de oportunidades, de gente maravillosa, que sí, que yo lo valgo, como las de L'Oreal, pero...¡mierda! yo me siento como lo que acabo de pronunciar...
Una puta mierda.

24 mayo 2006

Esos romanos... que buenos eran construyendo...

Hay veces que casi no sé de dónde soy, o cuando menos, no conozco el lugar donde vivo.
Es sorprendente que cuando viajo fuera de mi ciudad, me encanta hacer tursimo, conocer los nuevos lugares, sus rincones más recónditos... Y sin embargo, no sé dónde vivo.

Tengo un amigo en Bilbao. Mi primera visita a esa ciudad incluyó una entrada para el museo de Guggenheim. Su familia, por ejemplo, todavía no lo conoce. Él sin ir más lejos, aprovechó mi llegada para visitarlo conmigo.

Mi profesión me permite, incluso me obliga a estar en contacto con el mundo cultural y ayer tuve la suerte de encontrarme con los orígenes romanos de la ciudad más importante de mi comunidad. Tantas veces yendo allí de compras, de copas, de bailes, y nunca la había disfrutado dándole un saborcito cultural.
Descendiendo al subsuelo de la urbe y después de trabajos realizados a conciencia, se puede ver pequeños fragmentos del puerto fluvial, de las termas, del foro. El teatro romano me pareció fabuloso.
Pensé: ¡Qué privilegio para los vecinos de las casas colindantes...! Me imagino saliendo a tender la colada y poder tener de escaparate el teatro romano... ¡qué lujazo!

Vaya... que tendré que irme a vivir fuera de mi ciudad una temporada para regresar de nuevo, de vacaciones, y entonces hacer el turismo que no hago sin que me cueste un duro el alojamiento.

Bueeeeeno... mi ciudad, lo que se dice mi ciudad, la conozco bastante bien, aunque los alrededores me faltan... me faltan cositas todavía...
En este blog cuelgo imágenes que encuentro por la red. Si al autor o autora de alguna de ellas le molesta que así lo haga, sólo tiene que hacérmelo saber y las quitaré de inmediato. Gracias.

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Aprendiza de risas, de la vida, del arte de amar, del mundo, del universo, de ti si deseas compartir conmigo. Para los amigos, Aprendiza, sin más.

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